El envejecimiento prematuro en supervivientes de cáncer infantil

Muchos jóvenes sobrevivientes de cáncer enfrentan un envejecimiento biológico acelerado.

En la actualidad, un número creciente de niños logra sobrevivir al cáncer, alcanzando la vida adulta. No obstante, para muchos de estos supervivientes, la historia no concluye con la remisión del tumor. Años o incluso décadas después del tratamiento, una parte significativa de estos individuos enfrenta dificultades crónicas en áreas como la atención, la memoria y la velocidad de procesamiento. Estos problemas, aunque no siempre visibles, tienen un impacto notable en su rendimiento académico, profesional y en su capacidad para llevar una vida independiente.

Más del 40 % de los adultos que han superado un cáncer infantil desarrollan alteraciones neurocognitivas. Durante mucho tiempo, se pensó que estas dificultades eran el resultado directo de la quimioterapia o la radioterapia, especialmente cuando el tratamiento afectó al sistema nervioso central. Sin embargo, esta explicación puede quedar corta. Investigaciones recientes indican que muchos de estos supervivientes experimentan un proceso de envejecimiento biológico más acelerado de lo habitual.

El envejecimiento no se limita a acumular años; implica daños moleculares, inflamación crónica y alteraciones en el sistema inmunitario, junto con cambios en la regulación del ADN. Aquí es donde entra en juego la epigenética, que estudia las modificaciones químicas que regulan la actividad de los genes sin alterar la secuencia del ADN. Uno de los cambios más conocidos es la metilación del ADN, que actúa como un interruptor capaz de activar o silenciar genes. Estas marcas pueden variar con el tiempo y verse influenciadas por factores como el estrés, la enfermedad y ciertos tratamientos médicos.

Un estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital de Investigación Infantil St. Jude en Estados Unidos analizó datos de 1.413 adultos que habían superado un cáncer en la infancia. Los participantes realizaron pruebas para evaluar su atención, memoria, velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas, además de proporcionar muestras de sangre para estimar su edad biológica mediante relojes epigenéticos. También se examinó la longitud de los telómeros, marcadores clásicos del envejecimiento celular.

Los resultados revelaron un patrón significativo: aquellos supervivientes con una mayor aceleración de la edad epigenética mostraron un rendimiento cognitivo inferior en diversas áreas, especialmente en atención y velocidad de procesamiento. Curiosamente, la longitud de los telómeros no mostró una relación significativa con el rendimiento cognitivo, lo que sugiere que la epigenética podría reflejar cambios más relevantes para la función cerebral.

Estos hallazgos implican un cambio en la comprensión de las secuelas del cáncer infantil. Los problemas cognitivos no podrían ser simplemente el resultado de un daño puntual, sino parte de un proceso dinámico de envejecimiento biológico acelerado que perdura en el tiempo y contribuye al deterioro cognitivo prematuro. Esta misma aceleración del envejecimiento podría estar vinculada a la aparición temprana de enfermedades cardiovasculares y alteraciones metabólicas en muchos supervivientes.

La epigenética no es un destino inmutable, ya que las marcas epigenéticas pueden ser modificadas. Estudios sugieren que la actividad física regular, una dieta equilibrada y la reducción del estrés pueden influir en la edad biológica. Identificar a los supervivientes con mayor aceleración epigenética podría permitir intervenciones tempranas para proteger su salud cognitiva.

Es importante abordar estos resultados con cautela, dado que el estudio es transversal y muestra asociaciones, pero no establece relaciones de causa y efecto. Para confirmar la relación entre el envejecimiento epigenético y el deterioro cognitivo, son necesarios estudios longitudinales que sigan a los supervivientes en el tiempo.

El avance en la oncología pediátrica ha mejorado notablemente el pronóstico de muchos niños, pero hoy el objetivo no es solo sobrevivir, sino asegurar que aquellos que superaron un cáncer infantil puedan envejecer con una calidad de vida óptima. Comprender cómo el tratamiento afecta el reloj biológico es un paso crucial para lograr este objetivo, ya que sobrevivir al cáncer debería ser solo el inicio de una vida larga y cognitivamente saludable.

Redacción

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