Diez consejos para cuidar la piel en invierno según una farmacéutica

Proteger la barrera cutánea es esencial para mantener la salud de la piel en invierno

El cuidado de la piel es esencial en todas las etapas de la vida, y se vuelve particularmente crítico durante los meses de invierno. Según la farmacéutica Izaskun Ruiz Amestoy, directora de formación de Skin Perfection by Bluevert, la barrera cutánea actúa como una defensa activa frente a factores ambientales que pueden causar deshidratación y sensibilidad.

Las bajas temperaturas no solo resecan la piel, sino que también alteran la estructura del estrato córneo, lo que provoca una disminución de los lípidos naturales y un aumento en la pérdida de agua. Esta combinación puede hacer que la piel se vuelva más permeable y reactiva, resultando en un mayor riesgo de irritaciones y otras afecciones cutáneas.

Es importante entender que hidratar la piel no es suficiente. Ruiz Amestoy destaca que, además de agua, la piel necesita humectantes como el ácido hialurónico y lípidos fisiológicos, tales como las ceramidas, que son fundamentales para restaurar la cohesión de la barrera cutánea.

Durante el invierno, se recomienda optar por fórmulas que incluyan ingredientes que ayuden a restaurar la estructura de la piel, como la niacinamida y mantecas nutritivas. Estos activos no solo hidratan, sino que también ofrecen protección contra el estrés ambiental.

Además, las temperaturas frías pueden alterar el pH natural de la piel y afectar su microbioma, lo que puede llevar a la inflamación y la aparición de imperfecciones. Por lo tanto, el uso de cosméticos que sean respetuosos con la piel es crucial.

El viento y la calefacción también contribuyen a la deshidratación de la piel, dificultando su regeneración. Utilizar texturas nutritivas puede ayudar a crear una barrera que prevenga la pérdida de agua.

Mantener una barrera cutánea en buen estado no solo mejora la hidratación y elasticidad de la piel, sino que también ayuda a ralentizar la aparición de arrugas y protege contra el estrés oxidativo. Sin embargo, la recuperación de la barrera cutánea requiere constancia y el uso de productos adecuados para que la piel esté equilibrada para la llegada de la primavera.

Las personas con piel sensible suelen tener una barrera más frágil, lo que las hace más propensas a rojeces y picor debido al frío. En estos casos, los tratamientos calmantes y reparadores son esenciales para restaurar el confort de la piel.

En conclusión, en un entorno donde las temperaturas son bajas y las agresiones ambientales son constantes, cuidar de la barrera cutánea es fundamental no solo para mantener la hidratación, sino también para preservar la salud y el aspecto de la piel a largo plazo.

Redacción

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