Un equipo internacional de científicos ha publicado en la revista Nature Medicine un estudio que sugiere que las modificaciones en la microbiota intestinal podrían servir para identificar a personas con mayor probabilidad de desarrollar párkinson, incluso antes de que aparezcan los síntomas motores y neurológicos típicos de la enfermedad.
La investigación, apoyada por la fundación creada por el actor Michael J. Fox, diagnosticado con esta patología, encontró que quienes padecen párkinson presentan cambios significativos en aproximadamente una cuarta parte de las especies microbianas que habitan en el intestino. Este hallazgo no solo aporta pistas sobre los mecanismos que desencadenan el trastorno, sino que también abre una vía para el diseño de tratamientos preventivos más efectivos.
El estudio fue liderado por el University College London y la Red de Investigación Colaborativa para la Enfermedad de Parkinson. Se analizaron datos clínicos y muestras fecales de 271 pacientes con párkinson procedentes de Italia y Reino Unido, junto a 43 individuos portadores de una mutación en el gen GBA1 asociada a un mayor riesgo de padecer la enfermedad, y 150 personas sanas que sirvieron como grupo control.
Los investigadores identificaron al menos 176 especies microbianas que diferían considerablemente entre los pacientes con párkinson y los participantes sanos. Estas alteraciones representaban más de una cuarta parte de la microbiota intestinal en los pacientes, especialmente en aquellos con un diagnóstico avanzado.
Además, observaron que algunas bacterias estaban más presentes en los enfermos, mientras que otras predominaban en los controles sanos. Un hallazgo crucial fue que 142 microorganismos mostraron diferencias claras incluso entre personas sanas y aquellas portadoras de la mutación genética que incrementa el riesgo de desarrollar párkinson, aunque estas últimas aún no hubieran manifestado síntomas.
Los autores del estudio destacan que este patrón distintivo de bacterias intestinales refleja cambios biológicos tempranos vinculados a la enfermedad y que estos resultados se han replicado en diferentes cohortes internacionales, incluyendo Estados Unidos, Corea y Turquía.
Este avance ofrece una nueva perspectiva para la detección precoz del párkinson y subraya la importancia de la microbiota intestinal como posible diana para futuras estrategias terapéuticas orientadas a frenar el progreso de esta enfermedad neurodegenerativa.













