Con la llegada de la primavera y la subida de las temperaturas, en Sevilla se despiertan las ganas de disfrutar de un buen helado. La ciudad hispalense cuenta con una amplia oferta de heladerías que combinan sabores clásicos con creaciones originales, convirtiéndose en puntos de encuentro para los aficionados a este dulce refrescante.
María Limones destaca por tener varios establecimientos repartidos por la ciudad, incluyendo ubicaciones en la calle Córdoba, San Jacinto en Triana y Placentines. Sus helados no solo atraen por la calidad, sino también porque suelen formar largas colas frente a sus vitrinas. Entre sus sabores más populares se encuentran algunos tradicionales, pero también apuestas más audaces como el chocolate de Chamoy o el pistacho de Bronte, que han conquistado a su clientela.
Otra heladería muy reconocida es Heladería Bolas, famosa por sus propuestas innovadoras especialmente durante las fiestas de primavera. Con cuatro locales en Sevilla, situados en calles como Orfila, Feria, Herbolarios y Jimios, han sorprendido con helados de torrijas, tortas de Inés Rosales, gazpacho e incluso incienso. Además, ofrecen una variedad que abarca desde los sabores tradicionales hasta creaciones más atrevidas para todos los gustos.
Mito es un establecimiento que lleva la tradición italiana a Sevilla de la mano del maestro heladero Giuseppe Di Bella. Esta heladería apuesta por la elaboración artesanal y respeta al máximo las recetas clásicas italianas. Cuenta con cinco locales en la ciudad, repartidos en zonas como Almirantazgo, Asunción, San Pablo, Álvarez Quintero y Plaza Duque de la Victoria. Entre sus productos, destacan tanto los sabores convencionales como chocolate o fresa, como opciones más singulares como el pistacho o caramelo salado. Este negocio ha sido reconocido con un Solete por la Guía Repsol.
En el corazón de Sevilla, en la Plaza del Museo número 2, se encuentra Heladería Créeme, que ofrece helados naturales acompañados de barquillos artesanos. Según la Guía Repsol, sus productos se caracterizan por sabores intensos y una textura cremosa gracias a la cuidada selección de ingredientes. También disponen de opciones veganas y sabores tanto clásicos como manzana verde o almendra con cereza, ideales para quienes buscan algo diferente.
Finalmente, la Heladería Verdú posee una larga tradición que se remonta a 1972, fundada por Vicente Verdú y Amalia Ramos, herederos de familias de Jijona, cuna del turrón y la heladería artesanal. Con dos locales en Triana, en calles López de Gómara y Esperanza, ofrecen sabores tradicionales como avellanas, chocolate puro, café o caramelo, además de opciones más innovadoras como queso con miel y membrillo, ricota con mango o el helado de Rebujito, especial para la Feria de Abril. También cuentan con batidos helados, horchata valenciana y granizados naturales que complementan su oferta.
Estas heladerías representan lo mejor del verano sevillano, combinando tradición y creatividad para satisfacer a todos los paladares. Desde los sabores más clásicos hasta las propuestas más originales, Sevilla se consolida como un destino imprescindible para los amantes del helado.












