El vínculo entre la caza y la gastronomía se ha convertido en un pilar fundamental para el desarrollo rural y la sostenibilidad en España. Durante una jornada organizada por la Real Academia de Gastronomía en el Club de Campo Villa de Madrid, se discutieron las múltiples oportunidades que la cinegética ofrece a la sociedad, con la participación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Consejo Internacional de la Caza y Conservación de la Fauna (CIC).
«La caza no es solo un deporte o un arte, es una forma de vida», afirmó Luis de la Peña, presidente del CIC, quien destacó la importancia de defender el carácter naturalista de esta actividad y su influencia en la economía de las áreas rurales. Según De la Peña, la caza representa una industria crucial que contribuye con 10.000 millones de euros al PIB y genera más de 50.000 empleos en regiones marginadas.
La secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria, Ana Rodríguez Castaño, subrayó la relevancia de la caza en zonas donde escasean otras alternativas económicas. «No podemos despreciar actividades económicas que promueven la sostenibilidad y el ecologismo», indicó Rodríguez, enfatizando la necesidad de valorar la caza en la cadena agroalimentaria, un aspecto fundamental para la alta cocina.
El chef Luis Lera, propietario del restaurante Lera y cazador, resaltó que la gastronomía cinegética está viviendo un auge sin precedentes. «Nunca antes se había cocinado tanta caza en los restaurantes de este país», afirmó, añadiendo que es vital recuperar el consumo interno de carne de caza, que ha disminuido notablemente en las últimas décadas. Lera pidió un esfuerzo administrativo para fomentar el consumo de caza en los hogares y escuelas, como ocurre en otros países europeos.
La relación entre la caza y la gastronomía como parte del patrimonio cultural español es crucial, y los expertos coincidieron en que este lazo puede ser una palanca para el desarrollo rural y el turismo. Cecilio Folgado, secretario general de la Agrupación de Empresas Cárnicas Exportadoras, manifestó su confianza en que la carne de caza está en proceso de recuperación, gracias al interés creciente por la alta gastronomía.
Sol Andrada, directora de la Fundación Amigos del Águila Imperial y el Lince Ibérico, enfatizó cómo la caza contribuye a la biodiversidad en España. «La gestión de la caza es fundamental para mantener el equilibrio en los ecosistemas», aseguró, advirtiendo que el abandono de esta práctica puede dañar a especies como el lince ibérico.
Como resultado de esta jornada, la Real Academia de Gastronomía ha elaborado un manifiesto que recopila las claves y propuestas sobre la caza desde una perspectiva gastronómica y territorial, buscando servir de referencia para el debate público y el reconocimiento de este patrimonio vinculado al medio rural.













