Elvira Fernández, alcaldesa de Candelario, fue la encargada de abrir las Fiestas del Picadillo y el Sabadiego en Noreña, evento que coincide con la celebración de San Marcos, patrón de los carniceros. En su intervención, Fernández subrayó la importancia de la tradición chacinera en la localidad asturiana, afirmando que en Noreña no se limita a elaborar embutidos, sino que se realiza una auténtica obra de arte.
La pregonera resaltó la singularidad del sabadiego, un embutido que se sitúa entre la morcilla y el chorizo, y que, según ella, sólo puede conseguirse gracias al cariño con que se elabora en Noreña. Además, compartió cómo en Candelario, un pueblo salmantino, se mantiene vivo ese respeto por el producto artesanal, la dedicación al detalle y el orgullo humilde de preservar las tradiciones y la gastronomía propia.
Por su parte, la alcaldesa anfitriona, Amparo Antuña, destacó el carácter familiar de estas fiestas, recordando que la chacina representa mucho más que un alimento: es historia, esfuerzo en los duros inviernos y celebración en los veranos. Subrayó la transmisión de conocimientos y secretos de generación en generación, que no pueden recogerse en ningún libro.
Durante la primera jornada de estas fiestas, que continúan el domingo, se entregaron varios reconocimientos. Entre ellos, el título de chacinera mayor fue concedido a Manolita Vallina Prieto. Asimismo, Juan Ignacio Ocaña Saornil, presidente de la FORTA (Federación de Organismos o Entidades de Radio y Televisión Autonómicos), recibió el Premio Nacional de Periodismo en el marco de la celebración.
Las Fiestas del Picadillo y el Sabadiego en Noreña son un encuentro que pone en valor la cultura gastronómica y el saber hacer tradicional, reafirmando el compromiso de esta villa con su identidad y su patrimonio culinario.













