Un lunes frío y lluvioso en Galicia, mientras desayunaba, me topé con una frase que marcó el inicio de una lectura intensa: «Nunca te cases con una persona de la que no te gustaría divorciarte». Esta sentencia, sencilla pero demoledora, es uno de los ejes de Islandia, la nueva novela de Manuel Vilas.
Hace años, Vilas sorprendió con Ordesa, un libro que no solo relataba su historia familiar sino que se convirtió en un fenómeno editorial y cultural, traducido a múltiples idiomas y reconocido con premios internacionales. Desde entonces, ha seguido publicando, pero ninguna obra había alcanzado la carga emocional y la crudeza de Islandia.
En esta novela, Vilas aborda su divorcio con la escritora Ana Merino (renombrada como Ada en la ficción) con una honestidad brutal que roza los límites de lo confesable. Aunque el término «autoficción» suele usarse para describir estas obras, aquí hablamos de una autobiografía novelada sin medias tintas, donde el autor no oculta nada.
La ruptura se presenta a partir de una frase definitiva que el protagonista escucha por teléfono: «Ya no estoy enamorada de ti». Esa frontera marca el fin de un mundo y el comienzo de otro, una transición dolorosa que Vilas plasma con ironía y melancolía. El relato incluye paisajes nevados, bosques americanos y escenarios cotidianos donde el amor aún parecía posible antes de la ruptura.
El conflicto personal se equilibra con momentos de humor tan afilados que recuerdan a Woody Allen, como cuando la protagonista insiste en que él se haga una biopsia en la nariz a toda costa. Este contraste entre sufrimiento y comicidad mantiene al lector cerca sin caer en la desesperación absoluta.
Un detalle significativo es cómo apenas un día antes de la separación definitiva, ambos protagonistas reservaron un viaje a un país remoto del Atlántico Norte, símbolo de la aventura compartida que desapareció en cuestión de horas, dejando un misterio sobre qué pudo romper ese vínculo tan repentinamente.
Para Vilas, Islandia es una historia de amor contada desde el final, una reflexión profunda sobre las etapas de la vida y las relaciones, donde la palabra y la novela se convierten en refugio y salvación para preservar lo que fue. La generosidad y la valentía de Ana Merino para permitir esta exposición íntima también forman parte esencial del relato.
Como decía la guionista Nora Ephron, «Nunca te cases con una persona de la que no te gustaría divorciarte». Esa frase, que puede sonar dura, resume el espíritu de este libro: una lubina salvaje del Cantábrico rompiendo las olas de la literatura contemporánea, directa y sin filtros.














