La Galería de las Colecciones Reales acoge una interesante exposición titulada «La precisión del tiempo», que reúne una selección de relojes extraordinarios del siglo XIX, todos pertenecientes a las colecciones reales. Esta muestra, organizada por Patrimonio Nacional, se puede visitar hasta el 20 de septiembre.
En total, la exposición presenta 17 relojes únicos, elegidos por su virtuosismo mecánico y decorativo, adquiridos por los monarcas Fernando VII e Isabel II. Las piezas incluyen relojes de pared, de caja alta, cronómetros y autómatas, cada uno representando una variedad de estilos estéticos y técnicas innovadoras de la época.
Una de las adiciones más notables es un «álbum de diseño de cajas de relojes», que actúa como un catálogo de diseños popularizados durante el reinado de Isabel II, un periodo en el que estos objetos comenzaron a ser accesibles para un público más amplio, alejándose del exclusivo uso por parte de la realeza. Entre las piezas exhibidas, se encuentran dos relojes del mismo modelo, uno elaborado en bronce dorado y vidrio tallado, y otro en mármol negro.
El reloj «simpático», una pieza de sobremesa de finales del siglo XIX, se complementa con un reloj de bolsillo que se regula automáticamente al ser colocado sobre el péndulo. La innovación técnica también dio lugar a la creación de relojes náuticos, como un cronómetro de marina que no utiliza péndulo, ideal para su uso en alta mar, permitiendo determinar la ruta y la posición de las embarcaciones.
Además, la exposición incluye un «reloj esqueleto», que muestra su mecanismo sin caja, y un autómata conocido como «reloj de negros», que representa a un antiguo esclavo haitiano liberado, que se convirtió en líder militar durante la revolución. Este reloj tiene un brazo articulado que simula fumar en una pipa al marcar las horas, lo que añade un elemento inquietante a su diseño.
El director de la Galería, Víctor Cageao, ha indicado que el objetivo de esta exposición es resaltar la evolución estética y técnica de los relojes, así como la variedad de modelos disponibles. Se han reunido piezas menos conocidas por el público, que estaban distribuidas entre los Reales Sitios, como el Palacio de Aranjuez o el del Pardo. Todas han sido restauradas y, cada hora, suena una melodía conjunta.
La comisaria de la exposición, Amelia Aranda, ha añadido que estos relojes requieren ser dados cuerda diariamente, lo que presenta un desafío adicional, ya que este domingo se realiza el cambio de hora.














