José Sánchez «Pito», voz destacada en comparsas históricas como «Las coplas», «Soldaditos» o «Los trotamúsicos», ha compartido su experiencia y visión sobre su paso por el Carnaval de Cádiz y la evolución de esta fiesta. Su único primer premio lo obtuvo en 1980 con el coro de la peña Los Dedócratas, pero su verdadera pasión siempre fue la comparsa.
Desde niño, vivir cerca de Gustavo Rosales «Agüillo» y su familia fue una influencia decisiva. Sánchez recuerda cómo acudía a saludarlo en El Gavilán y destaca la importancia de Rosales y su hijo Manuel en la revitalización de los cuartetos. Su debut en el Carnaval fue en 1978 con Enrique Villegas y la comparsa «Los faroles de la Alameda», donde vivió una experiencia dura pero enriquecedora, incluso participando en la grabación de una película local que nunca llegó a ver.
En 1980, junto a sus hermanos, logró el primer premio en el coro «Los pequeños cantores del Viena». Sin embargo, su corazón seguía ligado a la comparsa, modalidad en la que se implicó en grupos como «Los artesanos» y «Hombres de atalaya». Su salto definitivo llegó con la invitación de Pepillo para unirse a la comparsa «España la Nueva», que marcó un antes y un después en su carrera. A pesar de conformarse con el segundo premio, con el tiempo reconoció que merecieron la victoria.
La etapa con la comparsa «Soldaditos» fue otro momento clave, un grupo que dejó huella con un popurrí memorable y que, aunque solo obtuvo un tercer premio, arrasó en cada actuación fuera del concurso. La trilogía con la dirección de Tito Iglesias concluyó en 1990 con «De ida y vuelta», consolidando a Sánchez como una de las voces imprescindibles del Carnaval de aquellos años.
Tras un periodo de descanso, regresó en 1992 para formar parte de «Los trotamusicos», dirigido por Antonio Martín, donde conoció a Pepe el Caja, una figura clave para él por su disciplina y pasión. Recuerda especialmente el segundo premio obtenido con «El viejo refranero», una distinción que considera injusta, ya que el grupo merecía mayor reconocimiento. Su paso por «El titiritero» fue menos satisfactorio debido a conflictos internos que no compartió.
En 2004 volvió a escena con una comparsa de El Libi, un proyecto más relajado pero con el que disfrutó y llegó a la final. Su despedida definitiva se produjo en 2013 con «El Gavilán», un grupo clásico que, sin embargo, no encontró el favor del público del teatro actual. Para Sánchez, el Carnaval ha cambiado mucho en las últimas décadas, especialmente para peor. Reconoce que hoy se canta mejor, pero lamenta la pérdida del sabor auténtico de Cádiz y la dificultad para seguir la melodía en los pasodobles debido a la proliferación de voces agudas.
Además, critica la actual dinámica del concurso en el Gran Teatro Falla, proponiendo que se establezca un proceso previo de selección para los grupos nuevos o los que no hayan pasado la preselección el año anterior, con el fin de mantener un mínimo de calidad y evitar la saturación. Sánchez se muestra orgulloso de haber compartido escenario con grandes directores y artistas, y valora especialmente la amistad y el aprendizaje que le dejaron sus años de Carnaval.
Con una trayectoria que abarca desde la década de los setenta hasta el siglo XXI, José Sánchez «Pito» representa una voz crítica y nostálgica, pero también llena de cariño por una fiesta que ha vivido intensamente y a la que sigue ligado con pasión.














