El toro de Osborne celebra 70 años desde su creación en 1956, cuando Manuel Prieto Benítez, natural del Puerto de Santa María, diseñó la icónica silueta del toro bravo para la empresa familiar Osborne, con el objetivo de promocionar el brandy Veterano. Este diseño fue concebido para integrarse en el paisaje y ser visible desde grandes distancias, convirtiéndose en un símbolo reconocible en toda España.
En Salamanca, dos grandes toros metálicos se encuentran en lugares estratégicos. Uno está situado en el término municipal de Las Torres, visible desde las carreteras N-630 y A-66, mientras que el otro se encuentra en Cordovilla, junto al kilómetro 78 de la A-50, que conecta Salamanca con Ávila. Para los vecinos de Cordovilla, este toro es un emblema de identidad local. La alcaldesa, Manoli Noreña García, recuerda cómo de pequeña llevaba a sus hijos a pasear hasta la figura, aunque ellos sentían miedo al acercarse.
Este icono encaja perfectamente con la provincia de Salamanca, reconocida por su fuerte tradición ganadera y por ser la región con mayor número de cabezas de ganado vacuno en España, además de ser tierra de toros bravos. Los primeros toros publicitarios estaban fabricados en madera y tenían los cuernos pintados de blanco, pero debido a la degradación causada por el clima, a partir de 1961 se comenzaron a fabricar en metal, aumentando su tamaño hasta alcanzar los 14 metros de altura.
Un detalle relevante sobre el origen del toro es que antes de encargar el diseño a la Agencia Azor Publicidad, Osborne ya utilizaba un cartel publicitario con la imagen de un toro, ligado a la compra de la ganadería de toros de lidia en 1952 por parte de José Luis Osborne Vázquez. Este antecedente es fundamental para entender la evolución hasta la actual silueta, que se considera patrimonio cultural y artístico tras el indulto otorgado por el Tribunal Supremo en 1997.
El toro de Cordovilla, que data de la década de los 80, conserva un letrero que indica que es propiedad del Grupo Osborne y prohíbe actos vandálicos. A pesar de ello, el toro en la zona de La Pinilla, en Las Torres, sufre de vez en cuando pintadas, lo que lamenta su alcalde, Javier Jiménez, que destaca la diferencia con los murales profesionales de su localidad, los cuales suelen respetar los grafiteros.
Actualmente, la Fundación Osborne mantiene cerca de 90 siluetas repartidas por carreteras de España y también en países como México, Japón y Dinamarca, consolidando la imagen del toro como un símbolo cultural reconocido a nivel internacional y una marca inconfundible del paisaje español.














