El libro resiste al avance digital mientras otros formatos desaparecen

El libro mantiene su esencia frente a la digitalización que transformó cine y música

El libro permanece como el soporte físico de la lectura, una experiencia que no ha sucumbido a la era digital de la misma forma que otros formatos culturales. Así como el disco representaba la música y las salas de cine a las películas, su presencia se ha visto reducida drásticamente por el streaming y la digitalización.

La llegada de las plataformas digitales ha facilitado el acceso a películas y música que antes resultaban difíciles de encontrar. Además, ha permitido disfrutar de obras favoritas en cualquier momento, algo impensable cuando estas desaparecían tras su paso por los cines o la producción de discos físicos. Sin embargo, esta evolución ha tenido un coste: la desaparición casi total del disco de vinilo como objeto cotidiano, así como la pérdida progresiva de los cines históricos, que se distinguían por su arquitectura y decoración únicas. Estos espacios, conocidos como «palacios del sueño» desde los años 20, vinculaban la experiencia cinematográfica a un lugar concreto y memorable.

El escritor Peter Handke reflexionó sobre esta unión entre película y sala en su artículo «Apetito del mundo. Discurso de un espectador de cine», incluido en la antología Lento en la sombra. En él, recuerda cómo ambos elementos formaban una sola experiencia para él, un vínculo que también comparto. Recuerdo con claridad en qué cine vi muchas de las películas que marcaron mi vida, hasta que la transformación del sector provocó la desaparición de esos espacios a partir de los años 80.

De igual forma se afirmó que el cine acabaría con el teatro, pero los teatros siguen en pie mientras las salas de cine tradicionales han sido reemplazadas por multicines y multisalas ubicadas en centros comerciales. También se pronosticó que la música grabada reemplazaría a la música en vivo, sin embargo, los conciertos y festivales han crecido en número y relevancia. Un estudio reciente indica que en 2025 la música en directo generó una cifra significativa en ventas de entradas y actividad económica, mientras que los discos se convirtieron en piezas de coleccionista.

En contraste con estas transformaciones, el libro conserva su vigencia y su esencia frente a la digitalización. Adaptando la idea de Handke sobre cine y sala, para muchos los libros y la lectura forman una unidad inseparable. Los cuadros de grandes artistas como Chardin, Fragonard, Fantin-Latour o Hopper, que representan a lectores y lectoras inmersos en sus libros, anticipan un futuro donde esta tradición seguirá viva.

Redacción

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