La educación pública en la Comunidad Valenciana ha experimentado una nueva paralización este martes, marcada por la masiva participación en la segunda huelga docente del curso. Miles de profesores se han sumado a la convocatoria para reclamar mejoras en sus condiciones laborales y salariales, que incluyen la reducción de las ratios, la disminución de la burocracia y la mejora de las infraestructuras.
Esta protesta, respaldada por cuatro sindicatos –STEPV, CSIF, CCOO PV y UGT PV-, ha contado con un amplio apoyo en los centros educativos de toda la región. Sin embargo, los sindicatos advierten que esta movilización podría no ser la única si no se llega a un consenso con la Conselleria de Educación, y han alertado sobre la posibilidad de un «paro indefinido» si no se acuerdan mejoras.
En cuanto a la participación en la huelga, la Conselleria ha informado que, hasta las 13 horas, el seguimiento era del 35,59%. Por provincias, en Alicante se registró un 32,56%, en Castellón un 35,05% y en Valencia un 38,06%. No obstante, fuentes sindicales estiman que el seguimiento real es del 80%.
A lo largo de la jornada, se han llevado a cabo piquetes informativos y concentraciones en las puertas de los centros, así como manifestaciones en las tres capitales provinciales. Según datos de la Delegación de Gobierno, en Valencia se han superado las 16.000 personas, mientras que en Alicante han participado alrededor de 10.000 y en Castellón más de 1.500.
La manifestación comenzó a las 12.00 horas en la plaza de San Agustín de Valencia, recorriendo las principales calles con carteles que llevaban mensajes como «Por unas plantillas sin recortes», «Menos ratios más recursos» o «La frustración ya supera la vocación».
Marc Candela, portavoz de STEPV, ha señalado que han intentado negociar con la Conselleria desde septiembre. Si la huelga no provoca una «reacción real» y no se logra un acuerdo en la mesa de negociación, ha advertido que «en mayo el curso se acaba». Además, ha indicado que están preparando la huelga «indefinida» si no hay un acuerdo para el 16 de abril.
Xelo Valls, secretaria general de CCOO Educación, ha criticado que la semana pasada la Conselleria convocó a los sindicatos para «iniciar una negociación», presentando un decálogo que consideró más una «declaración de intenciones» que un verdadero marco de negociación.
Por su parte, José Seco, presidente autonómico de CSIF Educación, ha subrayado la necesidad de que los docentes sientan que el gobierno responde a sus demandas, pidiendo a la Conselleria que aporten «unas cantidades mínimas necesarias para comenzar a negociar».
La consellera de Educación, Cultura y Universidades, Carmen Ortí, ha afirmado que el Consell está comprometido con el diálogo permanente con la comunidad educativa, enfatizando que las reformas deben construirse mediante el acuerdo y no la confrontación. Ortí ha recordado que existen mesas de negociación activas donde se abordan las principales demandas del profesorado.
Sin embargo, ha señalado que resulta sorprendente que los sindicatos convoquen una huelga y eleven el tono reivindicativo tras ocho años de gobiernos del Botànic sin promover movilizaciones de esta intensidad ante situaciones similares. Para Ortí, esto demuestra una «doble vara de medir» que resta credibilidad a la protesta y la sitúa en un ámbito más político que educativo.
Según datos de la Conselleria de Educación, un total de 1.645 centros públicos fueron convocados a participar en la huelga educativa, de los cuales 1.460 (88,75%) secundaron la protesta. Los porcentajes más altos de seguimiento se registraron en Educación Infantil (48,33%) y Primaria (44,42%), mientras que en Educación Secundaria fue del 31,27%.
La situación en el ámbito educativo en la Comunidad Valenciana sigue siendo crítica, y los docentes están decididos a luchar por los cambios que consideran necesarios para mejorar su calidad de vida y la de sus alumnos.













