Un reciente estudio de EsadeEcPol publicado este miércoles ha puesto en cuestión la eficacia de la reducción de ratios en las aulas, sugiriendo que no tiene un impacto significativo en el aprendizaje ni en la disminución de disrupciones en clase. Sin embargo, los docentes llevan reclamando esta medida desde 2012, argumentando que sus beneficios son evidentes.
Noemí Font, maestra con amplia experiencia, sostiene que disminuir el número de alumnos por aula permite a los educadores conocer mejor a los niños y detectar sus dificultades. Esto facilita la personalización del aprendizaje y la creación de vínculos más sólidos, lo que contribuye a un mejor clima en el aula. Según Font, estos aspectos, aunque no se reflejan de inmediato en estudios cuantitativos, son fundamentales para atender la diversidad y el bienestar emocional de los menores.
Ante el argumento del informe que señala que la reducción de ratios es costosa y poco eficaz en tiempos de descenso de natalidad, Font responde que invertir en atención personalizada es crucial para disminuir el fracaso escolar. Considera que este es un momento oportuno para reforzar la calidad del sistema educativo.
El autor del estudio, José Montalbán Castilla, profesor asistente en el Swedish Institute for Social Research de la Universidad de Estocolmo, sugiere que esta medida solo debería aplicarse en escuelas con alta complejidad, donde la diversidad y las necesidades específicas son comunes. Sin embargo, Font argumenta que la reducción de ratios debería ser una norma en todas las escuelas, ya que menos alumnos por clase permite una mejor atención y una detección más temprana de las dificultades.
El estudio también sostiene que la reducción de ratios beneficia principalmente a los docentes y a las familias, quienes poseen «poder electoral». Sin embargo, Font recalca que los verdaderos beneficiarios son los estudiantes, quienes tienen más oportunidades para participar y mejorar sus habilidades de comunicación. Con aulas de 25-27 alumnos, es complicado fomentar una conversación en la que cada niño pueda expresarse y recibir la corrección necesaria. Además, destaca que cuando los docentes trabajan en mejores condiciones, esto se traduce en un aprendizaje más efectivo para el alumnado.
En conclusión, Font enfatiza que la reducción de ratios no debe verse como una cuestión de comodidad para los profesores, sino como una medida esencial para garantizar la calidad educativa en todos los contextos escolares.














