La búsqueda de carniceros se ha convertido en un verdadero desafío para los supermercados en España, especialmente en el norte de la Comunidad de Madrid. José Vicente Moreno, vicepresidente de Unide y responsable de ocho supermercados en la región, ha tenido que recurrir a una empresa de cazatalentos para cubrir una vacante que parecía imposible de llenar.
Moreno comparte su experiencia: «Llegas hasta un punto en que dices: «¡Algo tengo que hacer para encontrar a alguien!»», indicando que ni siquiera las redes sociales lograron atraer candidatos. Esta situación no es única, ya que muchos en el sector alimentario enfrentan dificultades similares en la contratación de perfiles específicos como carniceros, pescaderos y charcuteros.
La falta de interés por estas profesiones ha llevado a que algunos supermercados, como los de Moreno, tengan que cerrar secciones enteras. Actualmente, uno de sus establecimientos no cuenta con pescadero, lo que refleja una tendencia preocupante en la industria. «Ya nadie quiere ser carnicero ni pescadero», enfatiza Moreno, aludiendo a la dificultad de reemplazar a los profesionales que se jubilan o que se ausentan por enfermedad.
Desde 1978, Moreno ha estado vinculado a Unide, una cooperativa que celebra este año su 95 aniversario y que tiene más de 500 tiendas en toda España. A pesar de su larga trayectoria, la situación actual es más complicada que nunca. Para atraer personal, han realizado incluso vídeos en redes sociales invitando a jóvenes a aprender el oficio, buscando así revitalizar el interés por estas carreras.
Sin embargo, la realidad es que la demanda de estos profesionales ha llevado a ofrecer salarios desorbitados para atraer a candidatos, incluso aquellos con poca experiencia. «Hay tantas necesidades que, aunque lleves tres meses, te pago como si llevaras dos o tres años», señala Moreno, reflejando una desesperación creciente en el sector.
David Navas, director general de Unide, también ha abordado este problema, especialmente en las pequeñas localidades donde operan. La competencia por los pocos carniceros y charcuteros disponibles se intensifica, lo que complica aún más la situación. Para mitigar estos problemas, la cooperativa ha implementado un programa de formación donde pueden capacitar a nuevos aprendices directamente en las tiendas.
A pesar de los esfuerzos, la falta de profesionales capacitados sigue siendo un reto significativo. Con una estructura de tiendas dispersas en áreas rurales, Unide enfrenta el desafío de mantener servicios esenciales en una España cada vez más despoblada. La experiencia de Moreno y Navas pone de relieve la necesidad urgente de revitalizar el interés por las profesiones tradicionales en el ámbito de la alimentación, un sector vital para la economía local y nacional.














