La organización de consumidores FACUA Almería ha conseguido que un taller mecánico en Valverde del Camino no reclame a un cliente casi 3.000 euros por una avería en su vehículo. Este problema se origina en septiembre de 2025, cuando José T., un vecino de Nerva, llevó su automóvil al taller Talleres Villadeamigo para reparar una avería.
A pesar de que el coche quedó en el taller para un diagnóstico, no se emitió ningún documento que registrara su entrada y solo se le indicó de manera verbal que la reparación costaría alrededor de 2.000 euros. Durante las semanas siguientes, el cliente recibió información escasa y, a finales de octubre, el taller envió un presupuesto estimativo de 2.915 euros. Más de 1.500 euros de esa cifra correspondían exclusivamente a mano de obra y a piezas que fueron encargadas sin consultar previamente al propietario.
Ante las quejas de José por este proceder, el mecánico le pidió disculpas, reconociendo haber actuado por un «exceso de confianza». La situación se complicó aún más cuando el taller comunicó que la entrega del coche se retrasaría, ya que durante el montaje del motor habían cortado accidentalmente dos cables esenciales para su funcionamiento.
«El coche es mi único medio de transporte. Lo necesito para trabajar y para la movilidad de mi familia. Me he sentido menospreciado y engañado por la falta de transparencia del taller», explicó José sobre su experiencia. A finales de diciembre, cuando el vehículo supuestamente estaba listo, el taller se negó a devolverlo si no pagaba la totalidad de los 2.915 euros.
Frente a esta exigencia, que superaba en casi un 50% la previsión inicial, José decidió acudir a FACUA para hacer valer sus derechos. El equipo jurídico de la organización redactó un escrito de reclamación basado en la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, advirtiendo a la empresa que el cliente tenía derecho a una indemnización por los daños y perjuicios sufridos al no recibir un diagnóstico claro y un presupuesto desglosado antes de iniciar la reparación.
Como resultado de esta intervención formal, el taller cambió de postura y acordó cobrar únicamente los 2.000 euros que habían sido pactados de manera verbal al inicio, asumiendo así los casi 1.000 euros restantes de la factura final. «Llevaba muchos meses sin coche y no quería que el asunto se prolongara más. Acordamos que le pagaría los 2.000 euros que me había dicho. Gracias a FACUA me informé y conocí las irregularidades cometidas, y así se lo hice saber. Ellos retrocedieron porque se dieron cuenta de que su actuación no era legal», concluyó el afectado.













