Este 24 de marzo se cumple un año desde el gran apagón que dejó a España sin suministro eléctrico a las 12:33 horas, un suceso sin precedentes que paralizó semáforos y devolvió a muchos al uso del transistor para informarse. A pesar del tiempo transcurrido, las causas exactas de aquel colapso siguen siendo objeto de controversia y no se han aclarado del todo.
Los informes técnicos coinciden en que el apagón respondió a un problema de tensión multifactorial, destacando la sobretensión como factor común, aunque el motivo por el que se descontrolaron las tensiones continúa generando discrepancias entre Red Eléctrica y las compañías eléctricas. Se ha descartado la hipótesis de un ciberataque y se asegura que la generación renovable no fue responsable directa del incidente.
La colaboración entre los distintos agentes del sector fue fundamental para restablecer el suministro en cuestión de horas, pero persisten dudas sobre qué parte de la cadena de control de tensión falló y si existieron alertas previas al apagón o si se trató de un episodio totalmente inesperado.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha iniciado cerca de medio centenar de expedientes sancionadores relacionados con el incidente. Entre ellos, destacan procedimientos por posibles infracciones muy graves contra Red Eléctrica, la sociedad Centrales Nucleares Almaraz-Trillo y Iberdrola Generación Nuclear. También se han abierto investigaciones graves contra empresas como Iberdrola, Endesa, Naturgy, Engie, TotalEnergies y Repsol.
Tras aquel apagón, se han implementado diversas medidas para reforzar la estabilidad del sistema eléctrico nacional, cada vez más complejo. Una de las acciones más importantes ha sido la revisión del procedimiento operativo 7.4, que la CNMC aprobó en 2025 y que entró en vigor a comienzos de este año. Este cambio permite que las energías renovables participen en el control dinámico de tensión, siempre y cuando las plantas estén habilitadas para ello.
Además, desde el día siguiente al apagón, Red Eléctrica activó la llamada «operación reforzada», que consiste en aumentar la programación de ciclos combinados que utilizan gas natural para generar electricidad, aportando así mayor estabilidad al sistema.
En definitiva, aunque se han dado pasos para evitar que un incidente similar vuelva a suceder, la sombra de la incertidumbre sigue sobre las causas reales del apagón, mientras que los usuarios continúan enfrentándose a una factura eléctrica cada vez más elevada.














