La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha iniciado una investigación por posible incumplimiento normativo en la gestión de centrales nucleares tras el gran apagón que afectó al sistema eléctrico. Entre los casos destacados, la CNMC ha abierto un expediente sancionador a Iberdrola y su filial Iberdrola Generación Nuclear, responsable exclusiva de la central nuclear de Cofrentes, ubicada en Valencia.
Este expediente busca esclarecer si existieron prácticas irregulares relacionadas con la reducción no autorizada de la producción o suministro, así como el incumplimiento reiterado de las obligaciones de disponibilidad establecidas para estas instalaciones. Aunque la CNMC anunció recientemente la apertura de 35 expedientes sancionadores, en esa comunicación inicial no se incluyó el caso de Cofrentes, que ahora aparece en el repositorio oficial del organismo.
La atención del regulador se extiende a todo el sector nuclear. Además del caso de Cofrentes, se investiga a la sociedad que comparte la propiedad de las centrales de Almaraz y Trillo, donde participan Iberdrola, Endesa y Naturgy, por presuntas irregularidades similares. En concreto, la sospecha se centra en Almaraz, donde se habría producido una reducción no autorizada de la producción o del suministro, junto con incumplimientos reiterados en la disponibilidad.
Por otra parte, la CNMC ha incoado un expediente por infracción grave a la sociedad propietaria de las centrales nucleares catalanas de Ascó y Vandellós. En esta empresa, Endesa ostenta el control mayoritario, aunque Iberdrola tiene una participación menor.
Hasta ahora, la CNMC ha abierto un total de 56 expedientes sancionadores relacionados con el apagón, de los cuales tres corresponden a presuntas infracciones muy graves. Además de los casos de Cofrentes y Almaraz, se incluye un expediente contra Red Eléctrica de España por supuestos incumplimientos en la programación del mix de generación eléctrica el día del apagón.
El resto de los expedientes se clasifican como infracciones graves y afectan a instalaciones de compañías como Iberdrola, Endesa, Naturgy, Repsol, Engie, TotalEnergies y la firma estadounidense ContourGlobal, sin que se haya detectado riesgo para la seguridad del suministro eléctrico.
Estas investigaciones evidencian la presión de la CNMC para garantizar la transparencia y el cumplimiento normativo en el sector energético, especialmente en un momento en el que la estabilidad del sistema eléctrico es clave para la economía y el bienestar social.














