El Colegio Oficial de Veterinaria de Las Palmas inauguró el miércoles una nueva sede en la calle Carvajal de la capital grancanaria. Esta renovación de las instalaciones incluye una reforma integral que ha permitido ampliar la superficie y crear nuevos espacios dedicados a los colegiados.
Durante la inauguración, el presidente de la entidad, Pablo Varona, destacó que el objetivo es convertir el inmueble en «la casa de todos». Las mejoras realizadas incluyen áreas de trabajo, zonas de uso común, así como una ampliación de la sala de formación y de juntas, diseñadas para fomentar la actividad colegial y la participación de sus miembros. «Los profesionales pueden utilizar este espacio no solo para reunirse, sino también para trabajar y desarrollar su actividad», afirmó Varona.
En el evento, también estuvieron presentes el presidente del Cabildo insular, Antonio Morales, y la alcaldesa de la ciudad, Carolina Darias. Varona subrayó la importancia de la veterinaria en el marco del concepto «One Health», resaltando su contribución a la salud pública, la seguridad alimentaria y la ganadería. En este sentido, hizo hincapié en la necesidad de visibilizar las competencias del colectivo y su aportación a la sociedad.
El presidente del colegio también defendió la profesión frente al intrusismo y la competencia desleal que, según él, se presenta en diversas convocatorias de empleo donde, en ocasiones, «se omite a los veterinarios» a pesar de que se trata de áreas de su competencia.
Aunque no existen estudios cuantitativos que midan el intrusismo, la entidad ha detectado casos a través de denuncias de colegiados y publicaciones en redes sociales. Estas denuncias incluyen recomendaciones de tratamientos sin respaldo profesional y la promoción de terapias por personas no cualificadas, prácticas contra las que el colegio asegura mantener una «lucha activa». Varona advirtió que este tipo de conductas ha aumentado con el uso de plataformas digitales.
Otro de los aspectos destacados por el presidente fue la seguridad alimentaria, afirmando que los veterinarios juegan un papel fundamental en el control de la cadena alimentaria, desde la producción en granja hasta el consumo final. «Una mayor presencia del colectivo en este ámbito redundaría en un mejor servicio para la ciudadanía», insistió.
Además, el colegio colabora con administraciones públicas en la gestión de colonias felinas en Gran Canaria. A través de convenios con el Cabildo y varios ayuntamientos, los veterinarios participan en el censo, control sanitario, vacunación y registro de estos animales. Varona indicó que el año pasado se esterilizaron alrededor de 600 ejemplares en la isla.














