Los fabricantes de automóviles de Europa, organizados en la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), han solicitado a la Unión Europea que refuercen las medidas industriales para asegurar la competitividad del sector. La industria advierte que, sin modificaciones en la nueva Ley de Aceleración Industrial, Europa podría perder su atractivo como mercado y lugar de inversión a partir de 2030.
Ola Källenius, presidente de ACEA, ha manifestado que «Europa corre el riesgo de perder su ventaja competitiva, tanto como un destino atractivo para invertir como un emplazamiento industrial, lo que tendría consecuencias significativas para el empleo y la innovación». Durante la reunión de ACEA realizada el pasado jueves, los asistentes coincidieron en que la descarbonización es el camino correcto, aunque consideraron que la flexibilidad presentada en el paquete de medidas de automoción en diciembre es bienvenida, pero insuficiente para provocar un cambio real en la industria.
Para ACEA, la cuestión clave es si esta ley «realmente fortalecerá la resiliencia industrial y protegerá el empleo en la automoción», o si por el contrario «aumentará los costos y la complejidad para los fabricantes de automóviles». En caso de que se produzca lo segundo, se podría ver un incremento en los precios de los vehículos, lo que restringiría el mercado automovilístico en general.
El pasado miércoles, la Comisión Europea presentó su nuevo reglamento industrial europeo, diseñado para fortalecer la industria del bloque e impulsar el concepto de «Made in Europe». Este reglamento introduce requisitos de producción europea para proyectos que reciban financiación pública, además de establecer nuevas condiciones para grandes inversiones extranjeras y medidas para acelerar la autorización de proyectos.
La tan esperada Ley de Aceleración Industrial se enmarca dentro de la estrategia de Bruselas para reforzar la competitividad industrial europea frente a la creciente competencia global y la dependencia de proveedores externos. Esta legislación pone un énfasis especial en sectores estratégicos, como las industrias intensivas en energía —acero, aluminio y cemento—, así como en la cadena de valor del automóvil y en tecnologías clave para la transición energética, como baterías, paneles solares y turbinas eólicas.
En el ámbito del automóvil, el texto también incluye requisitos específicos para los vehículos eléctricos, estableciendo que al menos el 70% del valor de sus componentes, excluyendo las baterías, debe proceder de la Unión Europea, y que el ensamblaje final debe llevarse a cabo dentro del bloque.














