La superficie de colza en Castilla y León cae un 20% por falta de agua en la siembra

La sequía en la siembra reduce la superficie de colza en Castilla y León y favorece el girasol

La Comunidad de Castilla y León registra una caída cercana al 20% en la superficie dedicada a la colza esta campaña, según confirman las principales organizaciones agrarias. La falta de precipitaciones durante el periodo clave de siembra, entre septiembre y octubre, ha sido el principal motivo que ha condicionado esta reducción, que podría reflejarse pronto en los datos oficiales de la Política Agraria Común (PAC).

Donaciano Dujo, presidente de Asaja Castilla y León, explica que esta oleaginosa necesita humedad para germinar correctamente y alcanzar un estado de roseta antes de que el frío invernal se instale. Según Dujo, la colza está más baja que en años anteriores y ha florecido antes de lo habitual, un síntoma claro de la carencia de agua en el momento de la siembra que afecta al desarrollo de la planta.

Por su parte, Lorenzo Rivera, coordinador de COAG Castilla y León, estima que la superficie cultivada con colza disminuirá al menos un 25% respecto al año pasado, cuando se alcanzaron alrededor de 50.000 hectáreas. La falta de lluvias previas a la siembra retrasó la implantación del cultivo y provocó que muchas parcelas no consiguieran la germinación necesaria. Agroseguro registró más de 3.700 hectáreas siniestradas en la región por esta causa, de las 20.211 hectáreas aseguradas este año.

Rivera añade que las condiciones climáticas adversas, como las altas temperaturas y la sequía que se prolongó durante abril, cuando la colza está en flor, afectan negativamente a su rendimiento. La planta demanda humedad en esta fase y la ausencia de agua limita su productividad.

La colza había ganado terreno en Castilla y León en los últimos años como una alternativa rentable al cereal, incluso más segura por sus precios, pero este año la superficie que no se ha sembrado o se ha perdido se destinará mayoritariamente al cultivo de girasol, que se planta en mayo.

Aurelio González, secretario general de UPA Castilla y León, subraya que la planta ya reclama agua para completar su ciclo de grano y que su menor tamaño actual se debe al retraso en la siembra provocado por la espera de lluvias. Las organizaciones agrarias defienden la colza por sus buenos rendimientos en secano, que oscilan entre 2.500 y 3.000 kilos por hectárea, y en regadío, donde puede alcanzar entre 4.500 y 5.000 kilos por hectárea. Además, su precio supera los 500 euros por tonelada, más alto que el de los cereales, lo que la hace especialmente atractiva para los agricultores.

En las dos últimas décadas, la colza se ha consolidado en Castilla y León, pasando de apenas 344 hectáreas sembradas en 2005 a casi 50.000 en la campaña anterior. Zamora y Valladolid lideran la superficie cultivada, con más de 9.500 y 10.900 hectáreas respectivamente, mientras que provincias como Soria, Segovia y Ávila cuentan con menos extensión dedicada a este cultivo.

La principal dificultad agronómica de la colza radica en su siembra, que debe realizarse en septiembre para garantizar que la planta esté en estado de roseta antes de la llegada de las heladas invernales. Esto implica una preparación cuidadosa del terreno tras la cosecha del cereal y la necesidad imperiosa de lluvias para asegurar una rápida germinación.

El interés comercial de la colza se ha incrementado con la demanda creciente de biocombustibles y su uso en la industria agroalimentaria para la producción de aceite. Aunque su consumo en España aún arrastra el estigma de la tragedia de 1981, cuando una partida contaminada provocó miles de intoxicaciones y muertes, su valorización como materia prima para biocombustibles y aceite vegetal sigue en aumento, especialmente en países europeos.

A pesar de que los costes de cultivo son similares a los del trigo y la cebada, el encarecimiento de abonos, combustibles y semillas hace que la colza resulte más rentable debido a sus mejores precios, lo que mantiene el interés de los agricultores en su siembra, siempre que las condiciones climáticas lo permitan.

Redacción

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