Los efectos económicos de la guerra en Irán ya se están sintiendo a nivel mundial. Diez días después del primer ataque, tanto empresas como familias notan las consecuencias en sus finanzas. El estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del comercio mundial de petróleo, ha sido cerrado, lo que ha elevado el precio del barril de Brent a 92,69 dólares, un incremento del 27,8% en solo una semana.
El gas natural en Europa también ha visto un aumento significativo, disparándose un 69% en el mismo periodo. La reciente escalada del conflicto, marcada por el nombramiento de Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo de Irán y los ataques israelíes a infraestructuras petrolíferas iranies, ha llevado el precio del petróleo a superar los 100 dólares por barril, alcanzando incluso los 119 dólares en ciertos momentos.
Las consecuencias son palpables en los precios de los combustibles en España. La gasolina sin plomo 95 ha aumentado de 1,495 euros a 1,664 euros, mientras que el gasóleo A ha pasado de 1,447 a 1,772 euros, lo que representa incrementos del 10% y del 22% respectivamente. Llenar el depósito de un coche diésel es ahora hasta 15 euros más caro que hace solo diez días.
En el ámbito de la electricidad, el precio promedio en el mercado mayorista se fijó en 119,42 euros/MWh, un notable aumento en comparación con los 14,5 euros/MWh registrados antes de los bombardeos. El precio de la electricidad llegó a alcanzar 202 euros/MWh y se prevé que continúe en ascenso.
Las empresas agrícolas también están sintiendo el impacto. El cierre del estrecho de Ormuz ha provocado un aumento del 24% en los precios de los fertilizantes, esenciales para la producción agrícola. Irán, siendo uno de los principales exportadores de urea, podría haber reducido su producción, lo que pone en riesgo la viabilidad de cultivos como el maíz, que ya enfrenta desafíos debido al cambio climático y los aranceles impuestos por Estados Unidos.
Las incertidumbres comerciales son palpables en las relaciones entre España y Estados Unidos. Con el descontento del presidente estadounidense ante la postura de España en el conflicto, se teme un posible embargo comercial que afectaría al 4,6% de las exportaciones de Segovia, un mercado que representa una parte significativa de la economía local.
Las organizaciones empresariales piden al Gobierno que actúe para evitar prácticas especulativas y que se mantenga la normalidad en las relaciones comerciales. Desde la Federación Empresarial Segoviana, se expresa preocupación por las repercusiones que esto podría tener en la economía segoviana, ya que las empresas locales son las más rentables de Castilla y León, con un 75% de ellas reportando beneficios.
El panorama es incierto y las repercusiones de la guerra en Irán podrían ser significativas, afectando no solo a los precios de la energía, sino también a la producción agrícola y a las relaciones comerciales internacionales.














