El oro sufre su peor caída mensual desde la crisis de 2008 en medio de la guerra

El oro se desploma un 12% en marzo, su peor mes desde la crisis financiera de 2008

El oro ha perdido su atractivo en marzo, sufriendo una caída del 12% y marcando su peor mes desde la crisis financiera de 2008. El metal precioso, que tradicionalmente se considera un refugio seguro en tiempos de incertidumbre, se ha desplomado desde los 5.300 dólares (4.591 euros) por onza troy hasta poco más de 4.600 dólares (3.985 euros) al cierre del mes, afectado por la crisis energética desencadenada por la guerra en Oriente Próximo.

Esta drástica caída es un fenómeno sin precedentes en los mercados, donde acciones, bonos y activos refugio están experimentando una venta masiva, dejando a los inversores sin opciones viables ante la inestabilidad provocada por el conflicto. El giro abrupto en la situación geopolítica ha llevado a un marzo desastroso para el oro, con un rendimiento que recuerda a la crisis de liquidez de 2008, cuando el colapso de Lehman Brothers generó un pánico similar en los mercados financieros.

El actual contexto incluye una inflación persistente y una política monetaria restrictiva que afecta la percepción del oro como activo refugio. Según Raphael Olszyna-Marzys, economista internacional en la gestora J. Safra Sarasin Sustainable Asset Management, la caída se debe a que los inversores están liquidando activos de riesgo para satisfacer sus necesidades de liquidez, un comportamiento que se asemeja a la venta masiva durante el inicio de la pandemia de Covid-19 en marzo de 2020.

A pesar de la caída, algunos analistas sugieren que el fuerte rendimiento del oro a principios de año podría haber llevado a los inversores a asegurar beneficios antes del conflicto. El oro, que alcanzó máximos históricos en enero, ahora se encuentra muy lejos de esos niveles. Fondos como el Aberdeen Global Balanced Growth Fund han reducido su exposición al oro, pasando del 9% en septiembre a un 5% en febrero del año siguiente, citando el endurecimiento de las condiciones financieras como razón para no aumentar su inversión en el metal precioso.

Además, circulan rumores de que bancos centrales, como el de Turquía, podrían estar vendiendo parte de sus reservas de oro para defender su moneda, la lira, lo que podría influir en otros países del Golfo Pérsico, que enfrentan la presión del conflicto. Aunque todavía no se han concretado ventas masivas, la posibilidad de que naciones de esta región vendan parte de sus reservas para financiar gastos de defensa y reconstrucción es un tema de preocupación.

El panorama monetario ha cambiado drásticamente en pocas semanas, con un aumento en las tasas de interés en Europa, lo que ha contribuido a la caída del precio del oro. Sin embargo, factores estructurales como la amenaza de estanflación podrían impulsar su precio a largo plazo, mientras que los altos niveles de deuda pública continúan respaldando el valor de este metal. Esta situación, combinada con el riesgo de estanflación, presenta una oportunidad para los inversores, según analistas de Ofi Invest Asset Management.

A pesar de la volatilidad esperada en el corto plazo, los expertos de J. Safra Sarasin mantienen una perspectiva optimista sobre la tendencia de precios más altos para el oro a futuro.

Redacción

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