José Antonio Remesal, un residente de Castrillón, lleva ocho años solicitando al Ayuntamiento de Avilés que realice la poda de unos pinos pertenecientes a una propiedad municipal en la zona de La Fervencia. Esta parcela no solo es importante para el consistorio, sino también para toda la población avilesina, ya que alberga el manantial de La Fervencia, que representa el 5% del consumo anual de agua del concejo.
El Ayuntamiento adquirió la parcela en la década de 1940, lo que le otorgó el derecho de uso del agua, manteniendo la propiedad a pesar de que actualmente su acceso se regula mediante una concesión. En esta propiedad crece una vegetación densa, entre la que se encuentran pinos de gran altura que, en numerosas ocasiones, han perdido ramas que caen en la finca de Remesal, causando varios sustos al propietario.
«Las ramas se introducen en mi finca y, aunque han sido cortadas en varias ocasiones, siguen creciendo», lamenta Remesal. Entre su propiedad y la de La Fervencia existe un camino, pero los pinos extienden sus ramas más allá de este, lo que ha llevado a Remesal a presentar reclamaciones formales desde el año 2018, ya que no se ha realizado ninguna poda desde 2015.
El Ayuntamiento ha inspeccionado la finca y parece darle la razón a las quejas del vecino, sin embargo, hasta la fecha no se ha concretado ninguna acción de poda. «Me dijeron que estaban considerando talarlos, pero hasta ahora no ha habido ni poda ni tala», afirma Remesal, quien en las últimas semanas ha visto caer más ramas en su terreno debido a las recientes borrascas.
Ante esta situación, Remesal exige al Ayuntamiento que cumpla con la promesa de realizar la poda o, en su defecto, que proceda a la tala de los árboles para evitar que su finca sufra más daños.














