En la comunicación cotidiana, especialmente en aplicaciones de mensajería y redes sociales, el uso del lenguaje escrito se ha popularizado, aunque no siempre respetando las normas ortográficas. La rapidez y espontaneidad características de estos medios ha provocado que muchas personas omitan o modifiquen signos esenciales, entre ellos, los de interrogación y exclamación.
La Real Academia Española (RAE) enfatiza que el español es único entre los idiomas por usar signos dobles de interrogación y exclamación, tanto de apertura como de cierre. Esta particularidad, establecida desde mediados del siglo XVIII, sirve para marcar claramente el inicio y el final de frases con entonación interrogativa o exclamativa, lo que ayuda a evitar confusiones y facilita la lectura.
El signo de apertura de interrogación apareció en la segunda edición de la Ortografía de 1754, aunque no fue hasta 1870 cuando su uso se volvió obligatorio junto con el signo de cierre. Por su parte, los signos de exclamación se regularon inicialmente en el Diccionario de 1726 y el doble uso se estableció en 1884. En la edición de 2014, la RAE renombró estos símbolos como signos de exclamación.
En la práctica diaria, uno de los errores más frecuentes es eliminar el signo de apertura o colocar un punto inmediatamente después del signo de cierre, algo que la RAE desaconseja. Si bien es correcto usar comas, puntos y coma o dos puntos tras el cierre, un punto no debe seguir directamente a estos signos. Además, la frase que continúe después de una coma o punto y coma debe comenzar en minúscula, mientras que si no se usa ninguno de estos signos, la siguiente frase debe iniciarse con mayúscula.
Otro aspecto importante es el uso de repeticiones y combinaciones de estos signos para enfatizar. La RAE permite repetir signos de exclamación para añadir intensidad, pero no ocurre lo mismo con los de interrogación. Sin embargo, ambos tipos pueden combinarse en el mismo enunciado, siempre que el signo con el que se inicia la frase sea también con el que se cierre. Por ejemplo, son correctas expresiones como «¿Cómo puede ser!», «¡Cómo puede ser?», «¿¡Cómo puede ser!?» o «¡¿Cómo puede ser?!».
Para quienes tengan dudas sobre el uso correcto de estos o cualquier otro signo, la Real Academia Española ofrece un canal de consultas a través de su cuenta oficial en la red social X. Solo es necesario mencionar a @RAEinforma junto con la etiqueta #dudaRAE para obtener una respuesta oficial.













