Tras nueve días de oración, la ciudad de Cáceres vuelve a centrar su atención en la Sierra de la Mosca con el inicio de la Pascua. Aunque este entorno natural es valorado durante todo el año, en estas fechas adquiere un protagonismo especial que atrae a numerosos vecinos de la capital cacereña.
La novena, que consiste en una serie de oraciones durante nueve días consecutivos, tiene raíces históricas que algunos vinculan con el periodo posterior a la Ascensión de Cristo, aunque no existe una duración fija en los textos bíblicos. Fue durante el Barroco, en el siglo XVII, cuando esta práctica se popularizó y se integró en la tradición religiosa española. Actualmente, cada festividad o advocación mariana suele contar con su propia novena, cuyo objetivo es fomentar la perseverancia en la oración, la preparación espiritual y el fortalecimiento del sentido comunitario.
Sin embargo, la Iglesia aconseja que estas devociones estén siempre bien orientadas, centradas en Jesucristo y alejadas de cualquier superstición, además de estar en consonancia con la liturgia oficial. A pesar de estas advertencias, la respuesta popular en Cáceres ha sido masiva. Durante varios días, una multitud ha recorrido la calle Cánovas hasta llegar a la plaza de Santa María, donde la concatedral ha permanecido llena a lo largo de toda la jornada.
Las camareras de la Virgen de la Montaña han extendido su dedicación hasta bien entrada la madrugada, mientras que familias, asociaciones y grupos diversos han participado sin excepción, demostrando el arraigo de esta tradición en la ciudad. Incluso los libreros locales han notado un aumento en la afluencia de visitantes y compradores durante este periodo.
Así, entre fe, tradición y convivencia, Cáceres cierra un ciclo que se repetirá el próximo año, celebrando un tiempo que muchos denominan el mes de las flores y que refuerza el vínculo entre la ciudad y su entorno natural y espiritual.














