Un reciente estudio ha evidenciado la efectividad de una innovadora técnica que concentra el tratamiento de radioterapia para el cáncer de próstata en solo cinco sesiones. Este enfoque ha permitido que, a los dos años, un 96,4 por ciento de los pacientes mantenga su enfermedad bajo control y presenta un bajo índice de efectos secundarios tardíos.
El análisis, llevado a cabo en 12 centros de GenesisCare en España, involucró a 250 pacientes diagnosticados con cáncer de próstata localizado, quienes fueron tratados mediante SBRT o radioterapia estereotáctica corporal. Un total de 28 investigadores colaboraron en el desarrollo de este estudio, que también contó con la participación de profesionales de instituciones tanto nacionales como internacionales.
La principal conclusión del estudio, publicado en la revista Clinical and Translational Oncology, resalta que el 96,4 por ciento de los pacientes mantuvo su enfermedad controlada, según los niveles de PSA, con tasas de efectos secundarios tardíos notablemente bajas. «Alcanzar un control de la enfermedad del 96,4% a los dos años nos permite sentarnos delante del paciente y hablar con total transparencia sobre lo que sabemos hoy, con datos que son realmente esperanzadores», comentó el oncólogo radioterápico y coordinador médico de GenesisCare en Talavera de la Reina, Sigfredo Elías.
El tratamiento con SBRT, también conocido como SABR, utiliza tecnología de última generación para dirigir la radiación con precisión milimétrica hacia el tumor, minimizando el daño a los tejidos circundantes. Esta exactitud es lo que facilita la concentración del tratamiento en cinco sesiones, en lugar de las 20 a 39 que requieren los métodos convencionales, permitiendo que los pacientes completen su tratamiento en aproximadamente diez días en vez de en dos meses.
El oncólogo añade: «No solo se trata de administrar radioterapia en menos tiempo, sino también de hacerlo con gran precisión y eficacia». En este estudio, un 99 por ciento de los pacientes recibió un gel espaciador entre la próstata y el recto, un procedimiento ambulatorio que aleja el recto de la zona de radiación. Este aspecto, combinado con sistemas de imagen que verifican la posición del paciente en cada sesión, ha sido clave para los resultados positivos obtenidos.
Los efectos secundarios que pueden aparecer a partir de los seis meses fueron contenidos, con solo un 7,6 por ciento de los pacientes presentando problemas urinarios que requirieron atención, un 1,2 por ciento afrontando problemas intestinales, y un 14,3 por ciento experimentando alteraciones en su función sexual. Casi el 90 por ciento de los síntomas urinarios se resolvieron durante el seguimiento y más de tres de cada cuatro pacientes mantuvieron o recuperaron su función sexual.
Romero, otro de los oncólogos involucrados, destaca: «Después de años tratando y siguiendo a nuestros pacientes, lo que más valoro de este estudio es que las cifras confirman lo que vemos cada día en consulta. Muchos pacientes terminan las cinco sesiones y nos preguntan: «¿ya está?». Les cuesta creerlo. Y cuando, meses después, ven que el PSA está controlado, el alivio es enorme».
Por último, los autores del estudio reconocen que un seguimiento de dos años es un buen punto de partida, aunque los resultados del cáncer de próstata se valoran a largo plazo. La observación de los 250 pacientes continúa y ya se están preparando análisis con periodos de seguimiento más amplios. Sin embargo, aseguran que el mensaje es esperanzador, ya que hoy existe un tratamiento capaz de controlar la enfermedad con una eficacia comparable a las opciones tradicionales, pero en solo cinco días y con efectos secundarios controlados.













