La farmacéutica y divulgadora científica Boticaria García ha destacado recientemente la importancia de la ventana horaria para mejorar la salud, especialmente en mujeres. Su planteamiento se aleja de los protocolos rígidos de ayuno que suelen promoverse en el ámbito del fitness, argumentando que no son universales y pueden resultar perjudiciales si no se aplican adecuadamente.
En sus explicaciones, Boticaria García enfatiza que la forma en que se ayuna debe adaptarse a la biología individual. Ella señala que el ayuno intermitente no debe considerarse una dieta, sino como una estrategia de estilo de vida que requiere supervisión profesional para evitar efectos adversos.
El error común que observa es que muchas personas adoptan el ayuno sin tener en cuenta su contexto hormonal o su preparación física. En el caso de las mujeres, el eje hipotalámico puede percibir el ayuno prolongado como una amenaza, lo que resulta en un aumento de cortisol y dificultades para perder grasa.
En lugar de optar por formatos más agresivos, como el 20:4, Boticaria García recomienda un protocolo más flexible como el 12:12. Este modelo permite comer durante un periodo de doce horas y descansar las siguientes doce, favoreciendo una regulación adecuada de las hormonas del hambre y la saciedad.
Además, la experta ha propuesto que la ventana de alimentación más coherente con el ritmo circadiano es durante el día, específicamente entre las 8:00 y las 20:00 horas. Comer en este horario respeta los picos naturales de insulina y evita que el sistema digestivo trabaje en la noche, cuando su eficiencia disminuye.
Sin embargo, Boticaria García advierte que el ayuno intermitente puede convertirse en un problema si se aplica de manera inflexible. Los síntomas como irritabilidad, trastornos del sueño o irregularidades menstruales son señales de que el cuerpo está reaccionando negativamente. En estos casos, es crucial escuchar al propio cuerpo y ajustar el protocolo.
La tendencia hacia una nutrición más personalizada, que considera el cronotipo de cada individuo, se está consolidando. Boticaria García indica que la crononutrición, que estudia no solo qué comer sino cuándo, se proyecta como el futuro de la nutrición. Esta perspectiva se apoya en estudios recientes que sugieren que alinear las comidas con el ritmo circadiano puede mejorar la salud metabólica.
Finalmente, la recomendación de Boticaria García es clara: no se debe seguir un protocolo sin adaptarlo a las necesidades personales. El ayuno intermitente puede ser una herramienta eficaz, siempre y cuando se realice de manera consciente y respetando la biología de cada uno.













