La costumbre de la siesta en España no es solo un momento para descansar, sino un hábito con beneficios comprobados para la salud si se realiza adecuadamente. La Dra. Nuria Roure, psicóloga experta en sueño, destaca que esta práctica forma parte del sueño bifásico, que consiste en distribuir el descanso en dos períodos: uno principal durante la noche y otro breve durante el día.
Según Roure, la siesta es un pequeño descanso cerebral que contribuye a una mayor longevidad. «Está demostrado que quienes hacen siesta viven más años porque este corto descanso ayuda a llegar a la noche con un sueño de mejor calidad», señala la especialista.
Sobre la duración ideal, la autora del libro Por fin duermo recomienda que la siesta dure entre veinte y treinta minutos. Este tiempo es suficiente para alcanzar una fase de sueño superficial que resulta reparadora, mejorando la concentración y el rendimiento durante la tarde sin interferir con el descanso nocturno.
Un error común es prolongar demasiado la siesta, lo que puede provocar que la persona despierte con sensación de aturdimiento similar a una resaca. Además, al entrar en sueño profundo durante la siesta, se puede reducir el tiempo necesario para el sueño nocturno, dificultando el descanso al final del día. Roure advierte que quienes duermen poco por la noche pueden entrar rápidamente en sueño profundo durante la siesta y, por tanto, experimentar mayor malestar al despertar.
La experta concluye que, aunque existe la creencia de que la siesta podría ser perjudicial porque quita tiempo o impide dormir bien por la noche, si se respeta la duración adecuada se convierte en un descanso muy beneficioso y reparador.













