La crononutrición es una disciplina que destaca la importancia del momento en que realizamos nuestras comidas, no solo el tipo de alimento que ingerimos. Marta León, especialista en salud femenina y autora del libro «El equilibrio perfecto», sostiene que adoptar horarios de comida acordes al ciclo natural del día puede tener un impacto significativo en la energía, la digestión y el equilibrio hormonal.
Según León, «lo que comes no importa tanto como cuándo lo comes». Esta afirmación se basa en el hecho de que el cuerpo humano sigue ritmos circadianos, que son relojes biológicos internos que regulan distintos procesos vitales, como la producción hormonal y la digestión. La especialista advierte que comer en horarios inadecuados, especialmente por la noche, puede generar desequilibrios que derivan en picos de glucosa y problemas de descanso.
Una de las recomendaciones que hace León es practicar el ayuno intermitente adaptándolo a los ciclos de luz y oscuridad. Sugiere un ayuno nocturno de entre 12 y 14 horas, lo que implica cenar temprano y esperar hasta después del amanecer para desayunar. «Cenar pronto es mucho más efectivo que saltarse el desayuno», apunta, destacando que este enfoque no solo ayuda a la digestión, sino que también promueve una mejor regulación hormonal.
Los tiempos ideales para las comidas
Por la mañana, el organismo está más preparado para procesar alimentos ricos en carbohidratos complejos y proteínas. León señala que «por la mañana somos más sensibles a la insulina», lo que facilita la conversión de azúcares en energía. Por ello, recomienda comenzar el día con desayunos que incluyan grasas saludables y proteínas, como yogur con frutos secos o tostadas de aguacate, evitando los azúcares simples que provocan fluctuaciones en los niveles de glucosa.
En cuanto al mediodía, el metabolismo alcanza su punto máximo, y entre las 13:00 y las 14:00, el cuerpo es especialmente eficiente en la absorción de nutrientes. «Es el momento perfecto para incluir legumbres, cereales integrales y verduras», afirma León. Un plato de lentejas puede ser energizante en ese horario, pero podría resultar pesado si se consume por la noche.
Consejos para una cena saludable
Por la tarde y la noche, se recomienda optar por comidas más ligeras y cenar temprano. «Cuanto más pronto cenes, menos te engordará esa cena», asegura la nutricionista. A medida que cae la noche, el metabolismo disminuye y el cuerpo entra en un estado de reparación. Cenar tarde o de forma copiosa puede interferir con la producción de melatonina, lo que afecta la calidad del sueño y puede causar hinchazón al despertar. La recomendación es adelantar la cena entre las 19:00 y las 20:00, evitando los carbohidratos complejos en esas horas.
En resumen, la crononutrición plantea un enfoque innovador que invita a reflexionar sobre nuestros hábitos alimenticios, resaltando que el momento de las comidas puede ser tan crucial como la calidad de los alimentos que consumimos.












