La comunidad autónoma de Galicia ha implementado desde este sábado una ley que prohíbe la venta y el consumo de bebidas energéticas a menores de 18 años. Esta medida busca proteger la salud de los jóvenes, ya que el consumo de estas bebidas puede acarrear efectos adversos, especialmente a nivel cardiovascular y psicológico.
La normativa no solo limita la compra y consumo, sino que también establece sanciones para la posesión y transporte de estas bebidas por parte de menores, a menos que se justifique por motivos laborales. Las multas oscilan entre 200 y 3.000 euros, y pueden ser más severas en caso de reincidencias.
Desde su entrada en vigor, se considera que la tenencia de bebidas energéticas es una infracción leve, aunque la responsabilidad recae en los padres o tutores, dado que se trata de menores. Si un joven comete una infracción leve y ha sido sancionado previamente, la infracción podría clasificarse como grave, con multas que podrían alcanzar hasta 15.025,30 euros.
La norma prohíbe la venta de estas bebidas en cualquier establecimiento, ya sean supermercados o locales de ocio, obligando a los vendedores a solicitar la identificación de los compradores para comprobar su edad. Además, se prohíbe la publicidad de estas bebidas en espacios destinados a menores y en la vía pública, así como la promoción que pueda incitar al consumo excesivo.
La ley también hace referencia a otras sustancias, como el cannabis, estableciendo restricciones similares en su venta y promoción. El conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, destacó la importancia de esta normativa, considerándola un avance en la protección de la salud de los menores en Galicia, posicionando a la comunidad a la vanguardia en Europa.
Con esta legislación, el objetivo principal es educar y concienciar a los jóvenes sobre los riesgos asociados a las adicciones desde un enfoque integral.













