España encabeza el preocupante aumento de muertes súbitas en Europa durante la última década, según un estudio reciente publicado en The Lancet Regional Health – Europe. Esta investigación, que analiza datos de más de 53 millones de defunciones en 26 países entre 2010 y 2020, revela que una persona fallece de forma inesperada cada 2,2 minutos en el continente, generalmente en menos de una hora tras la aparición de los primeros síntomas.
El análisis, basado en cifras facilitadas por la Organización Mundial de la Salud, identifica que cerca del 5 % de esas muertes, alrededor de 2,58 millones, corresponden a episodios catalogados como muerte súbita. La tendencia es al alza, con un incremento del 31 % durante ese periodo, un aumento que ya se venía observando antes de la pandemia y que se mantiene incluso si se excluyen los datos de 2020.
En este contexto, España destaca por tener la tasa de crecimiento más elevada, con un aumento medio anual del 3,3 %, totalizando 77.413 muertes súbitas en esa década. Alemania, Polonia y Rumanía siguen en la lista de países con incrementos, mientras que naciones como Austria, Bélgica o Italia experimentaron descensos notables.
Factores implicados en el aumento de muertes súbitas en España
La muerte súbita se define como aquella que ocurre inesperadamente en la primera hora tras el inicio de síntomas, y en la mayoría de casos está vinculada a problemas cardíacos como enfermedad coronaria o insuficiencia cardiaca. Sin embargo, no es la única causa, ya que también puede originarse por hemorragias cerebrales, embolias pulmonares o incluso sobredosis. Esta diversidad de causas y las diferencias en los sistemas de registro dificultan la comparación precisa entre países.
Aunque el 75 % de los fallecidos son hombres, el incremento más pronunciado se registra entre mujeres. Además, aunque la edad avanzada sigue siendo un factor de riesgo fundamental, el aumento no puede atribuirse únicamente al envejecimiento poblacional, lo que sugiere la influencia de otros factores.
Entre las posibles causas, los expertos destacan diferencias en los factores de riesgo cardiovascular, el acceso a la sanidad y la eficiencia de los sistemas de emergencia. El cardiólogo Juan Jiménez Jaimez apunta que en España «probablemente se trate de una interacción multifactorial, donde el envejecimiento poblacional juega un papel destacado, dado que es el país con mayor esperanza de vida en Europa y a nivel mundial, lo que implica una mayor proporción de personas en edades de riesgo». También subraya un cambio en los estilos de vida, especialmente en mujeres, con mayor sedentarismo y un aumento en factores de riesgo cardiovascular como obesidad, diabetes e hipertensión.
El especialista advierte además que una mejora en la detección y el registro de estos fallecimientos podría influir en las cifras, aunque la tendencia ascendente es evidente y sostenida. Los autores del estudio insisten en la urgencia de fortalecer la vigilancia epidemiológica, mejorar la prevención cardiovascular y optimizar la respuesta ante emergencias para contener esta evolución preocupante.













