La situación de la tuberculosis en España se ha vuelto crítica, con un aumento del 8,3% en 2024, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad. En total, se registraron 4.270 nuevos casos, lo que se traduce en una media de 8,8 casos por cada 100.000 habitantes. A pesar de que las cifras son más alentadoras que hace una década, los expertos advierten sobre la necesidad de actuar urgentemente.
Uno de los hallazgos más preocupantes es que el 64,4% de los casos nuevos se han dado en hombres menores de 15 años. Esta tendencia no es exclusiva de España, ya que se ha observado un repunte similar en el resto de Europa. «La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció en 2015 el objetivo de reducir las tasas de tuberculosis en un 80% para 2030, pero veo complicado alcanzarlo», señala Joan Caylá, presidente de la Unidad de Investigación en Tuberculosis en Barcelona.
En 2013, España tenía una incidencia de 10,6 casos por cada 100.000 habitantes, con la meta de bajar a 2,1 para 2030. Sin embargo, la situación actual sugiere que no se logrará. En ciudades como Barcelona, los datos de 2025 indican un aumento de casos, con 18,4 por 100.000 habitantes en lugar de la reducción esperada. Sevilla también presenta cifras preocupantes similares a las de Barcelona.
Caylá reconoce que España ha fracasado en la contención de la tuberculosis, una enfermedad que a nivel mundial causa 1,2 millones de muertes anuales, cifra que supera a las muertes causadas por el SIDA y la malaria juntas. «Un cuarto de la población mundial está infectada con la bacteria, y cada año se producen 10 millones de nuevos casos», añade Raúl Rivas, catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca.
El incremento de los casos podría estar relacionado con la falta de diagnósticos durante la pandemia de COVID-19, cuando solo se detectaron los casos más graves. Muchos pacientes asintomáticos no fueron localizados, lo que podría haber facilitado nuevos contagios. Esto se refleja en que, tras un descenso en 2020 y 2021, desde 2021 los casos han aumentado casi un 20%.
Históricamente, la lucha contra la tuberculosis en España ha tenido «mala suerte». Planes de prevención y control lanzados en 2007 y 2019 fueron interrumpidos por pandemias. Actualmente, la discusión sobre la financiación de un nuevo programa entre el Gobierno y las Comunidades Autónomas es crucial. Aproximadamente el 50% de los casos se dan en personas nacidas fuera de España, con cifras que llegan hasta el 70% en grandes ciudades.
Caylá critica que la tuberculosis no recibe la atención adecuada en España debido a «prioridades políticas» y enfatiza la necesidad de una inversión adecuada. La enfermedad tiene un impacto social significativo, afectando más gravemente a personas con problemas de salud preexistentes o a migrantes vulnerables. Se requieren más recursos como enfermeras de salud pública y epidemiólogos dedicados a esta infección.
El experto también resalta la importancia de detectar todos los casos, ya que los síntomas son reconocibles: tos productiva durante varias semanas, sudoración nocturna profusa, pérdida de peso inexplicable y fiebre al final del día. A pesar de la baja mortalidad en España gracias a tratamientos efectivos, que pueden durar de seis meses a dos años, la situación es alarmante y requiere atención inmediata.












