El Concurso de Pincho de Verdura, celebrado recientemente en Tudela, ha premiado a tres destacados creadores culinarios por sus innovadoras propuestas. Los ganadores fueron KatsuCardo Sando de Cristina Massuh, del restaurante Caleña en Ávila, Borraja 360 de Verónica Montespier, de La Huerta de Chicha en Pamplona, y Huerta de invierno de Mauro Milagro, del local La Catedral en Tudela.
Este evento se ha consolidado como una cita ineludible en el calendario gastronómico español. Cada año, el nivel de las propuestas aumenta, aunque en 2026 se notó una tendencia preocupante: en ocasiones, las verduras perdieron protagonismo frente a elaboraciones más elaboradas como cremas y salsas, lo que generó un debate interesante sobre la esencia del concurso.
El jurado estuvo compuesto por reconocidos chefs y expertos en gastronomía, incluyendo a Ignacio Echapresto, chef de Venta Moncalvillo en La Rioja, y Julen Baz de Garena en Bizkaia, entre otros. Cada uno de los miembros aportó su experiencia para evaluar las creaciones de los participantes.
El primer premio, KatsuCardo Sando, fue descrito por Massuh como un viaje que conecta Japón con su tierra natal. En esta propuesta, transformó el clásico sándwich de cerdo en un bocado vegetal usando cardo, una verdura que ha ido desapareciendo de muchas cartas. La técnica fue clave, utilizando un caldo de cardo en la masa del pan y añadiendo trozos rehogados para intensificar el sabor.
El segundo puesto fue para Borraja 360, donde Montespier presentó la borraja en diferentes texturas, destacando su carácter fresco y crujiente en un pincho que honraba la huerta sin disfrazarla. La idea era ofrecer un bocado completo y equilibrado que resaltara la esencia de la verdura.
Finalmente, el tercer premio fue otorgado a Huerta de invierno, que destacó por su contraste de sabores y texturas, utilizando una tartaleta de pasta philo y una mezcla de remolacha, encurtidos y ghee, creando una experiencia gustativa muy coherente con la temática del concurso.
Más allá de los ganadores, el concurso presentó otras siete propuestas que exploraron diferentes enfoques culinarios, desde el guiso hasta homenajes a la cultura pop. Cada pincho reflejó la rica diversidad de la gastronomía basada en productos locales.
Este año, la competencia demostró que en Tudela, el arte de convertir una simple verdura en un bocado de alta cocina sigue siendo un desafío y una oportunidad para los chefs de innovar y sorprender.













