Diego Molins ha regresado a Puerto Real con un concepto innovador: una boutique dedicada exclusivamente a la tarta de queso, donde cada producto se convierte en una experiencia. En este espacio, no hay vitrinas tradicionales; cada cheesecake es presentado y explicado en detalle, buscando educar el paladar y ofrecer una experiencia sensorial única.
Molins, quien ha trabajado en DiverXO con el reconocido chef Dabiz Muñoz, afirma que la especialización en un solo producto no tiene límites. «La especialización es alcanzar una textura perfecta, mientras que la obsesión implica perder el enfoque en lo que realmente importa: crear sabores únicos», comenta el chef.
En su boutique, Molins prefiere eliminar azúcares refinados y optar por ingredientes de alta calidad. «El objetivo es que el cliente experimente algo auténtico», añade. Cada cheesecake es presentado sin el uso de mostradores convencionales, permitiendo al cliente sumergirse en el proceso de creación.
La respuesta de los clientes en Puerto Real ha sido positiva, a pesar de que este tipo de establecimiento no es común en la zona. Molins destaca que la falta de cultura de pastelería especializada en la provincia de Cádiz presenta una oportunidad para educar a los consumidores sobre la calidad y la técnica detrás de cada cheesecake.
Ante la creciente popularidad de las tartas de queso, el chef se esfuerza por diferenciar su oferta. «No solo vendemos un cheesecake, también ofrecemos una narración sobre los ingredientes y su origen», explica Molins. A pesar de la preocupación por que este fenómeno se convierta en una moda pasajera, su enfoque en la innovación y el desarrollo de nuevos sabores busca mantener el interés de los clientes.
Molins también reflexiona sobre su evolución profesional tras su paso por la alta cocina. «Me emociona seguir aprendiendo y creciendo como chef pastelero», concluye. Su trayectoria muestra un compromiso con la calidad y la creatividad en un mundo donde la tarta de queso se ha convertido en una tendencia.













