Nicolai Lugansky, pianista ruso de renombre, actuará este miércoles en el Auditorio Nacional dentro del ciclo Grandes Intérpretes organizado por la Fundación Scherzo. En esta ocasión, el músico presentará un programa dedicado a las obras de Robert Schumann y Richard Wagner.
Lugansky, nacido en Moscú en 1972, comenzó a mostrar su talento musical desde muy pequeño. A los cinco años y medio sorprendió a su padre al corregirle un error en una melodía popular tocada en un piano de juguete, revelando así su oído absoluto. Desde entonces, su dedicación al piano ha sido constante, lo que le llevó a ganar el Concurso Internacional Chaikovski en 1994.
El recital incluirá piezas emblemáticas como las Escenas infantiles, op. 15, de Schumann, que el pianista describe como una mirada adulta a la infancia con recuerdos algo extraños. También interpretará la Humoreske, op. 20, una composición que, según Lugansky, va mucho más allá del humor que su título sugiere, abordando temas profundos sobre la vida, el cosmos y los sentimientos humanos.
En cuanto a Wagner, el programa está formado por cuatro escenas de la ópera El ocaso de los dioses, adaptadas para piano por el propio Lugansky. Estas transcripciones nacieron hace tres décadas como improvisaciones y se consolidaron recientemente para la grabación de un álbum. El pianista explica la dificultad de escribir estas piezas, ya que tocar y escribir son habilidades distintas y no siempre coinciden en su efectividad o belleza sonora.
Lugansky subraya las diferencias entre Schumann y Wagner, dos genios románticos con personalidades opuestas: uno introvertido y el otro extrovertido y enérgico. Ambos, sin embargo, compartían una profunda admiración por Beethoven, aunque Schumann no valoraba mucho la personalidad de Wagner.
Además de su carrera musical, Lugansky comenta que no utiliza redes sociales y que su formación se basó en acudir a conciertos y leer sobre historia de la música. A pesar de su agenda internacional, se siente cómodo en Madrid, ciudad que valora por su vida cultural y gastronómica, así como por la posibilidad de cenar tarde, un detalle que aprecia mucho.
El concierto se completará con la interpretación de la Muerte de amor de Isolda, en la célebre transcripción de Franz Liszt, pieza que el pianista considera especialmente hermosa. Lugansky regresará a Madrid en octubre para un recital de música de cámara junto al violinista Vadim Repin.













