Los Mayos, tradición ancestral que celebra la vida y la primavera en Castilla y León

La Fiesta de los Mayos honra el renacer de la primavera con rituales que combinan raíces celtas y tradiciones cristianas

La Fiesta de los Mayos es una celebración ancestral con profundas raíces celtas que conmemora el despertar de la primavera y el triunfo de la vida sobre el invierno. Originaria de Hispania, esta tradición rendía homenaje a la tierra, la fertilidad y el ciclo natural que impulsa la floración y la aparición de los primeros frutos.

Desde épocas remotas, los árboles han tenido un papel fundamental en los rituales humanos, simbolizando la conexión con la naturaleza y sus misterios. Los romanos adoptaron esta festividad pagana como un ritual para exaltar la fertilidad y la riqueza natural, aunque con la llegada del cristianismo primitivo, la festividad fue relegada hasta transformarse durante la Reconquista en una fiesta religiosa dedicada a la Virgen María.

La celebración de los mayos continúa vigente en numerosos pueblos de Castilla y León y en otros países europeos. La noche del 30 de abril al 1 de mayo se conoce como el momento para «poner el mayo», que consiste en levantar un tronco decorado en la plaza del pueblo o frente a la iglesia. Allí, los jóvenes se reúnen para disfrutar de bailes y juegos tradicionales, y en algunas localidades los mozos trepan por el árbol para alcanzar un premio que cuelga en lo alto, alentados por las mozas que interpretan coplas cargadas de ironía y sabiduría popular.

Además, esta costumbre también servía para rendir homenaje a las autoridades locales, dar la bienvenida a funcionarios recién llegados o celebrar a los misacantanos, sacerdotes jóvenes que volvían a su lugar natal para ofrecer su primera misa. Una versión singular de esta tradición se encuentra en Villafranca del Bierzo, donde el «maio» adquiere una forma humana cubierta de ramas, acompañado por gaitas y tambores, una muestra única en Castilla y León que refleja la influencia gallega y la humanización del árbol como símbolo festivo.

Durante este último fin de semana, numerosos pueblos de Castilla y León han recreado con entusiasmo esta costumbre que no debe perderse ni caer en el olvido, pues representa un legado cultural, folclórico y un elemento esencial de la identidad local.

La autora del texto, Silvia Rodríguez, colabora con COPE Bierzo desde 2019 y se puede leer y escuchar su opinión cada lunes en la sección «Silvia en COPE Bierzo» y los fines de semana en «Con otra perspectiva», disponibles en Cope.es/Bierzo. Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Salamanca, Silvia combina su pasión por la lengua y la literatura con su compromiso social como socia fundadora del Banco de Alimentos del Sil. Además, es profesora en la Academia Corcal y destaca por su vitalidad, optimismo y sentido del humor. También ha escrito el prólogo del libro «Chuma. El Valle del Silencio» del escritor Miguel Velasco Nevado.

Redacción

Detrás de Opinión Ibérica hay un equipo editorial comprometido con el análisis profundo de la realidad española e internacional. Cubrimos economía, política, sociedad y cultura con rigor periodístico y visión crítica. Nuestro objetivo: ofrecer información contrastada y opinión fundamentada para entender lo que realmente importa, todos los días del año.

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