Telecinco tiene un grave problema de programación, de poder fijar a una audiencia interesada en sus contenidos. Tras desarmarse media parrilla de forma precipitada, cuando se canceló Sálvame, la fórmula amarrategui ha sido la de regresar a pasos anteriores, recuperar formatos amortizados. Cortoplacismo de cortos resultados. La línea editorial excesivamente conservadora (ya para eso están las autonómicas del PP y un amplio muestrario de webs) en sus magacines tampoco viene a entusiasmar. E intentar centrar el motor en los realities ha dejado de funcionar. Son formatos que pese a ser tan renovadores y embaucadores en su momento, tienen mecánicas desgastadas, por muchos cuernos que haya. Dan lo que dan e interesan a un parroquia limitada. Y los jóvenes, por supuesto, ya tienen sus pantallas si la del televisor no les atrae.
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Redacción
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