El centro sociocultural de Llaranes, en Avilés, se transformó en un rincón andaluz con la celebración de una Feria de Abril que trasladó la esencia de Los Remedios de Sevilla al norte de España. Farolillos, sevillanas y trajes típicos devolvieron a muchos vecinos sus orígenes y tradiciones, en un evento que ha servido para mantener viva la cultura andaluza en Asturias.
Amalia Moreno, originaria de Córdoba, reconoció en la decoración los carteles y símbolos que recordaba de sus paseos por el Rocío en Huelva, mostrando una profunda conexión con las costumbres que lleva en la sangre. Para ella, esta fiesta no es solo un evento, sino una forma de revivir el baile y la cultura que le fueron propias desde su infancia.
Rosario Cuevas, que emigró a Avilés con 17 años en 1954 junto a sus padres para trabajar en Ensidesa, destacó que esta feria sirve para rememorar la experiencia compartida por muchos andaluces que se instalaron en la región. Como una de las organizadoras, resaltó la gran acogida que tiene la fiesta y cómo, a pesar de haber aprendido flamenco en Sevilla, sigue practicándolo en su nuevo hogar. «Esta pequeña Feria de Abril es como regresar a Sevilla; la música invita a levantarse y bailar», afirmó, bromeando además sobre la influencia de la gastronomía asturiana en su familia.
Junto a andaluzas como ellas, participaron también avilesinas con gran pasión por la cultura sevillana. Pilar Vaquero, residente en Piedras Blancas y con raíces en Córdoba, admitió que la Feria de Abril le despierta un sentimiento especial que refleja su identidad «asturandaluza». Reclamó la organización de más eventos similares en Avilés, asegurando que si se hiciera en espacios como el pabellón de La Magdalena, sería la primera en asistir.
Emilia Moreno, sevillana afincada en Asturias, explicó que la gente valora especialmente el baile y la belleza de los trajes. Ella aprendió flamenco en Asturias y contribuye a que estas celebraciones mantengan viva la tradición con entusiasmo y colaboración.
La coordinadora del centro sociocultural, Ana Belén González, definió la Feria de Abril como un momento para compartir, bailar y disfrutar en comunidad. Cada asistente aporta comida casera y se trabaja en conjunto con la asociación de discapacitados intelectuales Rey Pelayo, que este año colaboró en la organización del photocall y en la creación de mandiles para quienes no llevaban traje de gitana.
Esta iniciativa, que ya cumple tres años, nació gracias a las monitoras de Rey Pelayo y ha consolidado el centro sociocultural como un punto de encuentro donde vecinos y personas mayores conviven en un ambiente familiar y cooperativo, fortaleciendo los lazos comunitarios a través de la cultura y la tradición andaluza en Avilés.














