La infanta Elena encabezó este jueves en la plaza de toros de Las Ventas la inauguración de una exposición dedicada a don Luis de Lezama, reconocido como «el cura de los maletillas». El acto tuvo lugar en la Sala Antonete y congregó a diversas personalidades del mundo taurino, político, cultural y gastronómico. La muestra estará abierta al público hasta el 10 de mayo y pone en primer plano la relación de Lezama con la tauromaquia, una faceta poco conocida dentro de una vida marcada por su vocación de servicio y compromiso social.
Don Luis de Lezama fue sacerdote y emprendedor, especialmente recordado por su cercanía con jóvenes aspirantes a toreros durante la década de los años sesenta. De ahí le viene el apodo que da título a esta exhibición, resultado de su trabajo con chavales sin recursos que buscaban abrirse camino en el mundo del toro. Más allá de la tauromaquia, su trayectoria estuvo muy vinculada a la formación y la inserción laboral de jóvenes a través del Grupo Lezama, entidad que promovía la educación y el trabajo como pilares fundamentales.
El periodista José Ribagorda fue el encargado de presentar el evento y rememoró aquellos años iniciales: «Corrían los años sesenta cuando se le atribuyó ese apodo por su dedicación a chavales sin oportunidades que soñaban con emular a las figuras taurinas del momento». Además, destacó «cómo vivió y sintió el arte de Cúchares de una manera profunda y hermosa».
Por su parte, Mariano de Paco Serrano, consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, resaltó que el legado de Lezama «representa una forma diferente de entender la labor social, con la educación como motor de cambio y el trabajo como elemento dignificador». Subrayó asimismo la importancia de mantener viva la memoria de quienes han contribuido a preservar la cultura española.
Durante el acto también intervino Jon Urrutia, quien puso el foco en la dimensión humana de Lezama: «Esta exposición no abarca toda su vida, sino un capítulo concreto pero intenso». Destacó su capacidad para acompañar a los jóvenes: «Sabía ver en ellos lo que podían llegar a ser y les ayudaba a conseguirlo», además de subrayar cómo su contacto con el mundo taurino forjaba un carácter valiente y decidido.
La muestra recoge la conexión de Lezama con la tauromaquia mediante fotografías, objetos personales y piezas simbólicas, como capotes de paseo, imágenes junto a maletillas y toreros, e incluso una casulla que él utilizó. Entre los elementos más relevantes figura uno de los trajes de luces que Curro Vázquez confeccionó para su histórica tarde en Las Ventas el 12 de octubre, un homenaje a la estrecha relación que mantuvo con don Luis.
El homenaje contó con la presencia destacada de toreros como Juan Mora, El Fundi, Jorge Isiegas y el propio Curro Vázquez, reciente ganador del Premio Nacional de Tauromaquia, quien recibió una ovación cerrada de los asistentes, incluida la infanta Elena, admiradora del maestro de Linares. También acudieron figuras como el ganadero Ricardo del Río, José María Álvarez del Manzano, Íñigo Méndez de Vigo, Miguel Martín, director gerente del Centro de Asuntos Taurinos, y Teresa Astolfi González-Moguena, delegada de la Junta de Andalucía en Madrid. No faltaron Rafael G. Garrido y Víctor Zabala, representantes de la empresa de Las Ventas.
Este acto sirvió para poner en valor la figura de Luis de Lezama, especialmente su faceta humana como alguien que dedicó su vida a acompañar, formar y ofrecer oportunidades a quienes más lo necesitaban, consolidando así un legado que sigue vigente en la cultura y la sociedad española.














