El municipio de Atienza atraviesa una grave crisis de abastecimiento de agua potable que se inició el verano pasado, cuando se averió el pozo principal y se detectaron altos niveles de arsénico en el pozo secundario. Ante esta situación alarmante, la Diputación de Guadalajara ha intensificado su presión institucional y ha solicitado una colaboración técnica urgente al Ayuntamiento local.
El equipo de Gobierno provincial ha instado formalmente al Ayuntamiento de Atienza a recibir asesoramiento de sus servicios técnicos para evitar «decisiones erróneas» que agraven la crisis y para restablecer «con seguridad» el suministro de agua potable lo antes posible. La falta de comunicación directa entre el alcalde, Pedro Loranca, y el presidente de la Diputación ha llevado a convocar una reunión técnica para el próximo 12 de enero, donde se espera consensuar un plan de acción claro que permita resolver este problema en el corto plazo.
La crisis se remonta al 18 de agosto, cuando el servicio de Centros Comarcales fue alertado por el Ayuntamiento de un fallo en la bomba del pozo que abastece a la población. Un día después, los técnicos confirmaron la avería que impedía el suministro. El 22 de agosto, se procedió a extraer la bomba dañada, quedando pendiente la instalación de una nueva. Sin embargo, mientras se gestionaba este proceso, el Ayuntamiento activó un segundo pozo, sin que la Diputación tuviera constancia de informes técnicos que garantizasen la calidad del agua.
Las reparaciones continuaron, pero el 29 de agosto, durante las labores para instalar la nueva bomba, la tubería se rompió y la bomba cayó al fondo del pozo. Intentos posteriores de recuperación por parte de técnicos de los Centros Comarcales resultaron infructuosos, lo que llevó a la Diputación a contratar a una empresa externa especializada para intentar el rescate, sin éxito hasta la fecha.
El 28 de noviembre, se realizó una inspección interna del estado del pozo, y el 26 de diciembre, los servicios provinciales dieron luz verde a un plan de rescate que actualmente se encuentra en la fase de contratación por «urgente necesidad». La situación se complicó aún más en diciembre, cuando se detectaron niveles de arsénico superiores a los permitidos en el agua del pozo secundario, utilizado de manera provisional.
Los análisis de Sanidad confirmaron que el agua corriente no es apta para el consumo humano, lo que llevó a la Diputación a comenzar la distribución de agua embotellada a los vecinos de Atienza. Hasta ahora, se han repartido 25 600 litros en garrafas de cinco litros para hacer frente a la emergencia.
El 12 de enero, se realizarán nuevos análisis de las aguas de ambos pozos, el manantial y el depósito municipal para determinar la viabilidad de restablecer el suministro a través de fuentes que no presenten niveles de arsénico. En caso de ser necesario, el depósito se complementaría con agua transportada en cisternas de la Diputación desde puntos no contaminados, como medida temporal hasta lograr una solución definitiva.
La Institución provincial reitera que ha movilizado todos sus recursos desde el inicio de la crisis y que asumirá los costes hasta que se restablezca la normalidad, manteniendo su asesoramiento técnico en un asunto que es de competencia municipal. En cuanto a la propuesta presentada en una enmienda del Grupo Popular para construir una conducción desde el manantial de Tordelloso, el Gobierno local considera que no es viable a corto plazo debido a los estudios y permisos necesarios, que retrasarían aún más la solución al problema.
