Goxua»n Salsa, la orquesta formada por 14 músicos navarros y colombianos afincados en Navarra, prepara una fiesta multicultural este sábado en la sala Tótem de Pamplona. A partir de las 19:30 horas, presentarán la primera parte de su tercer disco, Durunbele, ya disponible en plataformas digitales. El proyecto liderado por Julen Leuza combina salsa en euskera y castellano, con referencias a la cultura local que buscan conectar con su público.
Este nuevo trabajo se ha dividido en dos volúmenes. «Llevábamos tiempo componiendo pero, al tener tantas personas en la orquesta, era complicado ensayar con frecuencia», explica Leuza. Por eso optaron por grabar cinco temas primero y dejar el resto para otoño-invierno, cuando se lanzará la segunda parte en formato físico.
El disco incluye canciones originales y una versión especial del tema Habana, Abenduak 31 de Joxe Ripiau, grupo vasco liderado por Iñigo Muguruza. Además, en sus letras vuelven a destacar temas locales como Tierra Estella, una zona con raíces para algunos integrantes, y Pamplona, a la que dedican un tema irónico y lleno de guiños sociales, políticos y culturales.
La salsa como espacio de diversidad cultural en Pamplona
La presencia de la salsa y otros géneros latinos ha crecido en Pamplona en los últimos quince años, ampliando la escena musical más allá del tradicional predominio del rock. «Se está creando un espacio más heterogéneo donde caben estilos variados», señala Leuza. Esta diversidad también se refleja en la mezcla multicultural de su público, que combina euskaldunes, latinos y amantes de la salsa que asisten a academias de baile.
El hecho de cantar salsa en euskera, un idioma poco habitual en este género, se ha convertido en un sello distintivo para Goxua»n Salsa. «Es una decisión consciente y natural; muchos hablamos euskera y hemos crecido con música en esta lengua. Esto nos ha abierto puertas en todo el panorama vasco, algo que probablemente no habría ocurrido si sólo cantásemos en castellano», comenta el director musical y trompetista del grupo.
Trayectoria y retos de una orquesta en crecimiento
El proyecto nació en enero de 2020, justo antes de la pandemia, y desde entonces ha mantenido una formación bastante estable con 11 o 12 músicos desde el inicio. Musicalmente, han evolucionado hacia una propuesta más compleja y fiel a las grandes orquestas de salsa de las décadas de los 70 y 80, aunque reconocen que aún queda mucho por aprender y perfeccionar.
El principal desafío, según Leuza, es coordinar a tanta gente para los ensayos y conciertos, dado que no se trata de un grupo profesional en sentido estricto. Sin embargo, la pasión por la música en directo es el motor que impulsa sus actuaciones. «Nos encanta grabar para dejar constancia de nuestras canciones, pero lo que realmente nos llena es tocar en vivo y hacer que la gente baile», afirma.
El concierto de este sábado promete un repertorio variado, con las nuevas canciones de Durunbele y temas de discos anteriores, incluyendo algunas versiones que no han grabado pero que gustan al público.
Para Leuza, la salsa es un género con un atractivo inmenso y una gran complejidad musical, especialmente para un instrumentista de viento. También lamenta que en Navarra y en España en general esta música haya sido históricamente poco conocida, a pesar de ser una revolución cultural en los años 70 y 80. Esa sensación de frustración ha sido una motivación para impulsar la salsa en su entorno.













