El puente de Alfonso XIII debe ser declarado BIC para optar a fondos culturales

La rehabilitación del puente de Alfonso XIII requiere su declaración como Bien de Interés Cultural

La restauración del histórico puente de Alfonso XIII, conocido popularmente como el «puente de hierro», se ha convertido en un proyecto pendiente desde hace décadas en Sevilla. Esta infraestructura, que el pasado 6 de abril cumplió cien años, es propiedad de la Autoridad Portuaria de Sevilla, que ha diseñado un plan para recuperarla como mirador del río Guadalquivir en su ubicación actual, ubicada en la avenida de las Razas, y como símbolo de una nueva zona verde que conecte con el parque del Guadaíra.

El proyecto contempla no solo la rehabilitación integral del puente, que está estrechamente vinculado a la Exposición Iberoamericana de 1929, un evento clave en la historia moderna de Sevilla, sino también su desplazamiento dentro de la misma parcela para situarlo junto a la orilla del río. Además, se plantea la creación de un lago artificial bajo el puente, de forma que este sobrevuele la lámina de agua, lo que implicará la retirada de grandes cantidades de tierra para permitir la entrada de agua en esa zona. También está prevista la construcción de un anfiteatro y la adecuación total del entorno como espacio verde.

Esta obra demandará una inversión considerable, tal y como reconoció el presidente de la Autoridad Portuaria, Rafael Carmona, quien señaló que la financiación será un desafío importante. Para conseguir los fondos necesarios, la Autoridad Portuaria, junto a Puertos del Estado, ha decidido solicitar ayudas al programa estatal del Dos por Ciento Cultural, que destina un porcentaje de la inversión pública a la conservación y enriquecimiento del patrimonio histórico español, así como al fomento de la creatividad artística.

Sin embargo, para optar a estas ayudas es imprescindible que el bien a intervenir esté declarado como Bien de Interés Cultural (BIC), o que al menos se haya iniciado el expediente para su declaración, o que cuente con un nivel de protección equivalente según la normativa vigente. En este sentido, una resolución de 2020 de la Oficina del Defensor del Pueblo Andaluz señala que, desde el punto de vista normativo, el puente de Alfonso XIII no figura inscrito como BIC ni en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, aunque sí cuenta con protección por estar incluido en el sector 27.3 del Conjunto Histórico de Sevilla, correspondiente al Puerto.

Ante esta situación, la recomendación que se extrae es que lo más conveniente para asegurar el acceso a los fondos del Dos por Ciento Cultural sería iniciar la declaración formal del puente como Bien de Interés Cultural. En 2020, el pleno del Ayuntamiento de Sevilla aprobó una declaración institucional, respaldada por todos los grupos políticos, en la que se solicitaba precisamente este reconocimiento para proteger el puente y promover su inscripción en el catálogo patrimonial andaluz. En dicha declaración se resaltaba la importancia del puente como un elemento arquitectónico singular y como testimonio del histórico evento de la Exposición Iberoamericana.

La plataforma formada por diversas asociaciones vinculadas al patrimonio, como la Asociación Ben Baso, la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa) y la Asociación Velázquez por Sevilla, ha reclamado desde 1996 la protección del puente como BIC. Estas entidades también han defendido su reutilización como pasarela peatonal, especialmente como enlace entre San Telmo y la antigua planta de Altadis en Los Remedios, una opción que finalmente no fue adoptada, optándose por conservar el puente en su ubicación actual.

Es importante recordar que el desmantelamiento del puente en 1998 supuso la pérdida de sus tramos exteriores, la eliminación de contrapesos y la demolición de pilas y estribos, lo que dificulta su reutilización completa. Por ello, la recuperación del puente no solo tiene un valor histórico y arquitectónico, sino que también plantea un reto técnico importante.

Para garantizar la obtención de fondos estatales del programa del Dos por Ciento Cultural, es fundamental presentar argumentos sólidos que avalen el valor patrimonial del puente y avanzar en la tramitación para su declaración como Bien de Interés Cultural. El tiempo apremia, ya que sería ideal que la rehabilitación estuviera terminada en el marco de la conmemoración del centenario de la Exposición Iberoamericana de 1929, evento para el que el puente fue construido y que marcó un antes y un después en la transformación urbana de Sevilla.

En definitiva, se trata de un desafío crucial para devolver la dignidad a este emblemático puente, que formó parte del paisaje sevillano durante más de siete décadas y que merece un reconocimiento oficial que garantice su conservación y valorización.

Redacción

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