El instituto Emérita Augusta de Mérida prepara la decimotercera edición de su Festival Escolar de Teatro Clásico Europeo, que tendrá lugar del lunes al miércoles de la próxima semana en la Sala Trajano de la capital extremeña. Este evento cultural reunirá a cerca de 1.000 estudiantes procedentes de una docena de institutos de Extremadura, quienes compartirán sus propuestas escénicas basadas en el teatro clásico.
La inauguración está prevista para el lunes a las 10:30 horas, con la presencia de Nuria Franco Polo, directora del Centro de las Artes Escénicas y de la Música de Extremadura (Cemart), y Gloria Morant, directora del instituto anfitrión, junto a otras autoridades. La cita es un claro ejemplo del compromiso de los centros educativos emeritenses con la difusión y el disfrute del teatro.
Además de los centros extremeños, este año se suma un grupo de teatro de la Universidad de Salamanca, que aportará variedad y calidad a la programación. Entre los montajes que se exhibirán destacan títulos como «La canción de Lucrecia», un drama que aborda el abuso; el musical «Mamma mía!»; «La gran felicidad», obra del autor extremeño Antonio Orihuela, y «Distinto», que completan el cartel de esta edición.
Con motivo del 90º aniversario del fallecimiento de Federico García Lorca, la jornada del martes estará dedicada al poeta granadino. Se representará su emblemática obra «La casa de Bernarda Alba» junto con «Federico y Rafael», un montaje de la joven dramaturga extremeña Lucía Gómez que recrea la última relación del poeta.
La dirección artística del festival corre a cargo de Jesús Manchón, actor y director teatral con una trayectoria consolidada en festivales internacionales. Manchón, natural de Jaén y residente en Extremadura, debutó como director en el Festival de Teatro Clásico de Mérida en 2020 con la obra «Cayo César». Junto a él, Olga Rodríguez Martín, coordinadora del grupo de teatro del instituto Emérita Augusta, supervisa la organización del evento.
Desde la organización subrayan que estos montajes, fruto del esfuerzo conjunto de alumnado y profesorado, son una prueba palpable de que en Mérida la pasión por el teatro se cultiva desde la base educativa. Así, el Festival Escolar reafirma su papel como plataforma para que las nuevas generaciones mantengan viva la tradición teatral europea con un enfoque contemporáneo.














