El Café Central se traslada al Ateneo de Madrid tras 40 años de historia

El Café Central cerrará en abril, pero renace en el Ateneo con su legado jazzístico.

El Café Central, emblemático club de jazz de Madrid, cerrará sus puertas en la Plaza del Ángel tras más de 40 años de historia, pero se mudará al Ateneo de Madrid en abril, donde continuará su legado musical. Esta transición marca un hito en la vida cultural de la ciudad, que ha visto desaparecer muchos de sus cafés históricos.

El cierre del Café Central, anunciado en julio de 2025, ha generado reacciones entre quienes han trabajado en el local. Juantxu Bohigues, que ha estado en el café durante más de una década, lamenta que la empresa propietaria no estuviera dispuesta a negociar un nuevo contrato. «No querían negociar, querían que nos fuéramos», expresó Bohigues a El Cultural.

A pesar de los desafíos, la mudanza al Ateneo simboliza una nueva etapa. En su nueva sede, el Café Central Ateneo, se mantendrá su programación habitual, ofreciendo dos conciertos diarios y eventos adicionales en uno de los auditorios más grandes de la institución. Esta alianza busca revitalizar la tradición musical de Madrid en un entorno que ha cambiado drásticamente en los últimos años.

Los músicos que han pasado por el escenario del Café Central, con más de 14.000 conciertos a su nombre, han dejado una huella imborrable en la historia del jazz español. Joaquín Chacón, guitarrista que ha tocado en el café desde su apertura en 1982, recuerda cómo en sus inicios los grupos podían tocar durante una semana entera. «Era un lujo que ahora no se si existe en alguna parte del mundo», reflexiona.

El ambiente del Central, comparado por algunos con el icónico Blue Note de Nueva York, ha atraído a un público diverso, desde turistas hasta familias. Bohigues menciona que la esencia del jazz sigue viva, con un público que rejuvenece y busca nuevas experiencias musicales.

La fusión de dos instituciones culturales se presenta como una oportunidad para mantener viva la música en la ciudad. Luis Arroyo, presidente del Ateneo de Madrid, destaca que se ha llegado a un acuerdo de colaboración que no es solo un alquiler, sino un compromiso mutuo. «Lo único que queremos es que nos dejen trabajar y seguir dando el jazz a la gente de Madrid», asegura Bohigues.

A medida que se acerca la fecha de cierre, se planea una despedida festiva al estilo de Nueva Orleans, donde todos los músicos y vecinos están invitados a participar. Esta celebración no solo marcará el final de una era, sino también el inicio de una nueva en un espacio que promete seguir siendo un hogar para la música jazz en Madrid.

El fenómeno de la gentrificación ha afectado a muchas de las instituciones culturales de la ciudad, y la clausura del Café Central se considera un claro indicio de los cambios que enfrenta Madrid. Bohigues y otros músicos expresan su preocupación por la desaparición de lugares auténticos que no sean meras copias de otros. «Lo auténtico es que existan cafés que no sean copias de otros», concluye Bohigues.

Redacción

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