Carlota O»Neill, nacida en Madrid en 1914, se destacó como una figura emblemática de la literatura feminista en España. Su encuentro con Virgilio Leret en los círculos intelectuales durante la Segunda República marcó un hito en su vida y carrera literaria. Desde joven, O»Neill mostró su valía como escritora, publicando su primera novela a los 19 años y convirtiéndose en una de las primeras mujeres en el Ateneo.
Su obra más significativa, «Al rojo», se mantuvo en la cartelera madrileña durante más de cuatro años. Esta obra teatral, que abordaba la abolición de la prostitución, la posicionó como una pionera del teatro de corte feminista y proletario, al estilo de Bertolt Brecht. Recientemente, la obra fue reestrenada en Lyon, lo que pone de relieve su perdurable relevancia. Sin embargo, su vida también estuvo marcada por los horrores de la Guerra Civil española.
O»Neill fue la primera cronista de la Guerra Civil, acompañando a su esposo, el comandante Leret, en Melilla, cuando la base fue atacada por golpistas. La tragedia alcanzó su vida personal cuando Leret fue fusilado, y O»Neill fue encarcelada, separada de sus hijas. Durante su tiempo en prisión, O»Neill logró escribir sobre su experiencia, lo que la salvó de una muerte segura.
Su obra «Romanza de las rejas», escrita en condiciones adversas, se considera una pieza fundamental que debería formar parte del currículo educativo en Navarra. La historia de su vida es un testimonio del valor del arte en tiempos de crisis y de la lucha por la libertad y los derechos de las mujeres.
En su trayectoria posterior, O»Neill se trasladó a Venezuela, donde continuó su carrera literaria y publicó su obra más conocida, «Una mujer en la guerra». Su legado literario sigue vivo, y su historia resuena como un símbolo de resistencia y fortaleza, resaltando su conexión con la memoria histórica de España.
Finalmente, la figura de Carlota O»Neill invita a la reflexión sobre la importancia de la literatura como medio de expresión y resistencia. En la actualidad, queda la esperanza de que su nombre sea recordado y honrado adecuadamente en Navarra, donde su contribución a la cultura y la historia merece ser celebrada.












