Las titulaciones universitarias de Medicina, Informática e Ingeniería encabezan las tasas de empleo y los salarios más altos entre los egresados, según el informe elaborado por la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD) sobre la inserción laboral de los titulados en el curso 2018-19, cuatro años después de haber terminado sus estudios.
El análisis revela que la tasa media de afiliación a la Seguridad Social para estos grados supera el 70%, con diferencias significativas en contratos indefinidos y bases de cotización. Por ejemplo, un ingeniero industrial tiene una base media de cotización que ronda los 38.000 euros, con un 93% de contratos indefinidos. En Medicina, la base media es aún mayor, superando los 41.000 euros. En contraste, carreras como Educación Infantil, Humanidades o Comunicación presentan tasas de empleo y salarios considerablemente inferiores, con bases de cotización medias que no alcanzan los 26.000 euros.
El informe, que compara también el rendimiento de universidades públicas y privadas, indica que las primeras superan ligeramente a las segundas en tasa de afiliación (76% frente a 74%), aunque las privadas duplican a las públicas en porcentaje de egresados autónomos. Además, existen notables diferencias en titulaciones concretas como Odontología o Fisioterapia, donde las tasas de empleo varían considerablemente entre centros públicos y privados, atribuibles en parte a la modalidad de trabajo autónomo entre los graduados.
La empleabilidad como factor, no como condición única
A pesar de la contundencia de los datos, los expertos consultados alertan sobre el riesgo de elegir carrera universitaria solo por las expectativas salariales o de inserción laboral. Teresa Parache, responsable de Orientación Laboral en la Universitat de Lleida, subraya que la empleabilidad está sujeta a factores variables como la demanda del mercado o el contexto económico y social, por lo que la formación debe ser amplia y crítica, no orientada exclusivamente a una rápida inserción.
Parache insiste en que la universidad debe ofrecer a los estudiantes herramientas e información objetiva que les permitan tomar decisiones libres, sin imponerles un camino condicionado solo por la empleabilidad inmediata. Luis Unceta, vicerrector de Formación Continua y Empleabilidad de la Universidad Autónoma de Madrid, añade que los campus deben evaluar periódicamente la adecuación de su oferta académica a la realidad del mercado, pero sin sacrificar misiones sociales, científicas y culturales que van más allá del ámbito laboral.
Competencias híbridas y formación continua, claves para el futuro
Los expertos coinciden en la necesidad de que los universitarios desarrollen habilidades transversales, como el trabajo en equipo, la comunicación efectiva y la resolución de problemas, junto con competencias digitales avanzadas que incluyan la inteligencia artificial. Sin embargo, un estudio del Observatorio Social de la Fundación La Caixa revela que ocho de cada diez estudiantes universitarios no han recibido formación en comunicación oral, una carencia que genera dificultades evidentes en entornos profesionales.
Gerardo Mochales, vicerrector de Empleabilidad e Internacionalización en la Universidad Nebrija, advierte contra ajustes mecánicos en la oferta académica basados exclusivamente en la empleabilidad coyuntural, ya que esto podría dañar áreas imprescindibles. Su propuesta es fomentar una educación híbrida que combine competencias digitales, idiomas, mediación, creación de contenidos y gestión de proyectos, garantizando así una formación integral y adaptada a un mercado laboral en constante evolución.
En definitiva, elegir una carrera universitaria requiere considerar la inserción laboral, pero también valorar una formación amplia y flexible que prepare a los graduados para un futuro profesional incierto y cambiante.














