La Plaza de la Iglesia, ubicada en el corazón de Santa Cruz de Tenerife, ha sido testigo de la evolución histórica de la ciudad desde su fundación en el siglo XVI. Originalmente conocida como calle Ancha, este espacio se convirtió en el núcleo principal de la villa, siendo elegido por importantes figuras como navieros, militares y comerciantes debido a su proximidad a la iglesia parroquial de la Concepción.
En la esquina de la calle de Las Norias con la de Santo Domingo se encuentra la construcción civil más antigua de la plaza, una casa de estilo tradicional canario de tres plantas, que perteneció a Matiás Bernardo Rodríguez Carta y Abarca. Este inmueble fue el hogar del literato Benito Pérez Armas, quien la heredó a través de su esposa, Elena González de Mesa. Otros personajes destacados que habitaron la plaza incluyen al obispo Bartolomé García Ximénez y al cónsul de Gran Bretaña, Diego Meade.
Transformaciones a lo largo de los siglos
A partir de 1754, la plaza comenzó a perder su protagonismo tras la construcción del puente Zurita, que desvió el tráfico hacia la Rambla Pulido. Este cambio afectó negativamente al valor de las propiedades, y la situación se agravó con la subasta de casas pertenecientes a la recientemente expulsada Compañía de Jesús, lo que llevó a un progresivo traslado del centro vital de la ciudad hacia la plaza de la Pila.
En 1952, se realizaron demoliciones en el lado sur de la plaza para dar paso a la calle Bravo Murillo, lo que alteró el trazado original y afectó su carácter histórico. Sin embargo, en ese mismo año, se colocó la Cruz de Montañez en un espacio ajardinado del lado norte, un símbolo que había estado en la plaza de La Candelaria desde 1759.
Un lugar de celebraciones y recuerdos
La Plaza de la Iglesia ha sido un escenario fundamental para la comunidad. En 1808, los vecinos se reunieron aquí para celebrar la coronación de Fernando VII tras la marcha de José Bonaparte, un acto que se repetiría en 1833 con la coronación de Isabel II. Además, el Ayuntamiento utilizaba la plaza para fijar bandos y comunicados, convirtiéndola en un lugar de encuentro y celebración.
Durante las Fiestas de Mayo, que conmemoran la fundación de Santa Cruz, la plaza se transforma en el escenario del tradicional baile de magos, un evento emblemático que recuerda la rica historia de la ciudad, donde se celebró la misa de acción de gracias el 3 de mayo de 1494.
La Plaza de la Iglesia, con su legado cultural y social, sigue siendo un punto de referencia en Santa Cruz de Tenerife, simbolizando la historia y la identidad de sus habitantes.














