La necesidad de priorizar la venta de viviendas a residentes en Baleares

El 40% de las compras de vivienda en Baleares son realizadas por extranjeros, lo que plantea un problema para los residentes.

En el último año, los datos del Portal Estadístico del Notariado han revelado que casi el 40% de las compras de vivienda en Baleares han sido firmadas por extranjeros, una tendencia que ha generado preocupación entre los residentes del archipiélago. Este fenómeno no solo afecta la disponibilidad de viviendas para los locales, sino que también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del mercado inmobiliario en la región.

Dentro de este contexto, se ha observado que seis de cada diez compradores en este segmento son no residentes, siendo los alemanes el principal grupo extranjero, representando el 38,7% de las ventas. Les siguen los británicos y los italianos, destacando que muchos de estos últimos son descendientes de argentinos con nacionalidad italiana. Otros nacionalidades presentes en el mercado son los franceses y suecos, que tienen una notable presencia en el centro histórico de Palma y en Sòller.

Desigualdad en la compra de viviendas

Los únicos municipios donde la principal nacionalidad extranjera no es la alemana o británica son Sa Pobla y Muro, donde predominan los compradores marroquíes, mientras que en Inca son los italianos los que destacan. La libre circulación de personas en la Unión Europea permite a los ciudadanos moverse con facilidad entre los Estados miembros, lo que ha favorecido esta situación en el mercado inmobiliario balear.

Sin embargo, el artículo 174 del Tratado de Funcionamiento de la UE reconoce las desventajas naturales de las regiones insulares y permite implementar políticas que mitiguen sus dificultades. Las islas, al ser territorios limitados con recursos escasos, requieren medidas que frenen la saturación y la masificación, problemas que se han intensificado en los últimos años.

Una historia de intentos fallidos

En 1979, el entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, propuso limitar la compra de viviendas a extranjeros en Baleares y Canarias. Sin embargo, la iniciativa no prosperó debido a la fuerte oposición del sector inmobiliario, que defendía la apertura del mercado. Esta situación ha llevado a un creciente debate sobre la necesidad de priorizar la venta de viviendas a los residentes, quienes se ven afectados por la especulación y los precios inflacionarios.

La urgencia de diseñar y aplicar políticas que favorezcan a los residentes en la adquisición de viviendas se vuelve cada vez más evidente. Los datos actuales reflejan una tendencia que, de no ser abordada, podría tener consecuencias nefastas para la calidad de vida de los isleños y la sostenibilidad del entorno en el que viven.

Redacción

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