El Gobierno ha decidido incrementar por primera vez en 15 años los umbrales de renta familiar para acceder a las becas de estudio, una medida que busca corregir las críticas recibidas por los bajos límites establecidos anteriormente. Esta decisión fue anunciada durante la reunión del Consejo de Ministros y forma parte de un real decreto regulador para el próximo curso académico.
Desde que Pedro Sánchez asumió la presidencia en 2018, se ha aumentado la partida destinada a becas en nueve ocasiones consecutivas, alcanzando un total de 2.559 millones de euros. Esta cifra representa un 83% más que lo aprobado por el anterior Ejecutivo de Mariano Rajoy en su último año de mandato. Además, se destinarán 18,8 millones de euros a las nuevas becas Luisa de Medrano, que permitirán a los estudiantes realizar estancias en universidades de otras comunidades autónomas.
La ministra de Educación, Milagros Tolón, destacó que se espera que cerca de un millón de estudiantes se beneficien de estas becas, lo que representa un incremento del 24,5% en comparación con la última convocatoria bajo el gobierno del Partido Popular. Tolón calificó esta inversión como «la mayor en la historia de las becas».
Uno de los cambios más significativos de esta nueva convocatoria es el aumento de los umbrales de renta máxima, que habían permanecido sin cambios durante más de una década. Según la ministra, este ajuste no busca relajar los requisitos de acceso, sino atender la situación económica actual de las familias y evitar que indicadores desfasados las excluyan de ayudas que legítimamente les corresponderían.
Hasta la fecha, una familia de cuatro miembros no podía superar un ingreso anual de 22.107 euros para acceder a la beca más completa, una cifra que se sitúa por debajo del umbral de pobreza. Con el aumento previsto del 10% en los límites, se espera que más familias puedan beneficiarse de estas ayudas. La estructura de las becas incluye varios tipos de ayudas, donde la más completa cubre matrícula, una cantidad fija de dinero en efectivo y otras ayudas variables.
Además, se han introducido nuevas ayudas para estudiantes que trabajan y que se ven obligados a matricularse a tiempo parcial. También se han adaptado los requisitos para el alumnado con discapacidad, facilitando el acceso a las becas a aquellos con un porcentaje de discapacidad entre el 25% y el 64%.
Este conjunto de medidas refleja un esfuerzo por parte del gobierno para garantizar el acceso a la educación superior y corregir desigualdades en el sistema de becas, que ha sido objeto de críticas por su ineficacia en la inclusión de familias vulnerables.














