El Gobierno de Pedro Sánchez se ha alineado con los líderes de Colombia, Brasil, México y Uruguay en un comunicado conjunto que expresa su preocupación por las acciones militares unilaterales llevadas a cabo recientemente en Venezuela por parte de Estados Unidos. La declaración, emitida el domingo, incluye la firma de Chile, a pesar de que el nuevo presidente, José Antonio Kast, ha calificado la captura de Nicolás Maduro como una “gran noticia” para la región.
En el documento, los gobiernos firmantes advierten que estas acciones militares “contravienen principios fundamentales del derecho internacional, en particular la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas”. Según el comunicado, “constituyen un precedente sumamente peligroso para la paz, la seguridad regional y ponen en riesgo a la población civil”.
Reacciones en EE. UU. y Europa
La intervención en Venezuela ha atraído críticas no solo de líderes latinoamericanos, sino también de la administración de Donald Trump. El sábado, Trump lanzó una dura advertencia contra Gustavo Petro, acusándolo de estar vinculado al narcotráfico. “Está haciendo cocaína y la están enviando a Estados Unidos”, afirmó Trump, sugiriendo que Petro debe ser más cauteloso.
En su intervención, Trump también se refirió a Claudia Sheinbaum, presidenta de México, como “amiga” pero señaló que los cárteles de la droga dominan el país, dejando entrever que la intervención estadounidense podría ser necesaria para combatir el narcotráfico. Este tipo de comentarios ha intensificado las tensiones diplomáticas en la región.
Sánchez y el derecho internacional
El comunicado conjunto de los gobiernos de España, Brasil, Chile, México, Colombia y Uruguay se suma a las declaraciones de Sánchez, quien ha condenado la intervención estadounidense en Venezuela. El secretario general del PSOE publicó el domingo una carta instando a su militancia a continuar trabajando con “convicción y cabeza alta” para avanzar con un gobierno progresista que beneficie a España.
En ese documento, Sánchez destaca que la “violación de la legalidad internacional en Venezuela” es un acto que debe ser rechazado firmemente, y que el sufrimiento de los pueblos de Ucrania y Palestina subraya la necesidad de un gobierno que defienda el derecho internacional y la resolución pacífica de conflictos.
En un mensaje en la red social X, Sánchez subrayó que España no reconoce el régimen de Maduro, pero tampoco aceptará una intervención que viole el derecho internacional y que conduzca a un horizonte de incertidumbre y belicismo en la región. “La situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo y la negociación”, concluyó.
Mientras tanto, el líder del PP, Alberto Núñez Feijoó, ha calificado la captura de Maduro como un hecho “histórico” y una “buena noticia sin ambages”, enfatizando que el futuro de Venezuela no debe depender de figuras como Delcy Rodríguez, a quien considera cómplice del régimen.
Con este panorama, la tensión entre los gobiernos latinoamericanos y la administración de Trump se intensifica, en un contexto donde la situación de Venezuela sigue siendo un tema candente en la política internacional.














